miércoles, 7 de abril de 2010

Capítulo 49

Después de tanto tiempo no creo que quede nadie que lo lea.. pero de ser así mis disculpas por haber tardado tanto.

Espero que lo disfruteis tanto como yo escribiendolo.


Capítulo 49

Me sentí insignificante en aquel momento y los recuerdos de unos meses atras vinieron mi mente. De nuevo volvía a estar en su jardín, en aquella tarde soleada totalmente enamorada y perdida.

-Todavía falta uno. Sacó de su pantalón una pequeña cajita cuadrada y me la entregó. La abrí y deslicé entre mis dedos su contenido. Era una cadena de plata, con un colgante rojo en forma de lágrima.

-No sabía como representar mejor el amor. El rojo, representa la pasión, lo material y corpóreo entre dos personas. La lágrima, es más un significado de los lazos reales que unen a esas dos personas, estando entre esos lazos el del sufrimiento y alegría que las lagrimas representan.

-Coloqué el colgante en la palma de mi mano y lo miré fijamente.

-Mientras lo lleves puesto, sabré que quieres estar conmigo, si algún día te lo quitas, no tendrás que decirme nada más para saber que las cosas han terminado.

-¿Y si lo pierdo?

-¿Tan poco importante soy?

-No me lo voy a sacar nunca…-Robert me miró y me sonrió.

Como acto reflejo llevé mi mano al colgante mientras permanecía con la vista clavada en mis pies. Elevé la mirada y la clavé en él. Me sonreía, seguramente el también estaría recordando aquella tarde.

Sentí una mezcla de odio y ganas de besarlo de nuevo a partes iguales. Ed agarró mi mano y la apretó con fuerza. Robert observó nuestras manos entrelazadas y la sonrisa se esfumo de su rostro.

-Espera un momento- le dije a Robert titubeando.

Aparté a Ed unos metros para hablar con él. No se como se tomaría aquello pero era algo que tenía que hacer.

-¿Estás bien?- dijo mirándome con preocupación.

-Ed, necesito hablar con él, dejanos unos minutos -sentí un profundo vacío al ver su expresión.- por favor.

-Está bien, voy a por un café. ¿Quieres que te traiga algo?

-No...-durante un instante lo miró a él quizá pensando en ofrecerle uno también. Sin embargo se giró y se alejó en dirección a la cafetería.

Miré a Robert de nuevo y poco a poco fui acercándome a él. Me senté a su lado en el banco que ocupaba en ese momento y observé como entrelazaba sus manos inquietamente y movía su pie.

-¿Que tal todo?- dije con un hilo de voz. Es sorprendente como personas que lo compartieron todo tiempo despues no tienen nada que decirse.

-Ehm... bien. Aunque podría haber sido mejor- dijo clavando sus ojos en los míos. Como acto reflejo bajé la mirada, no era capaz de sostenerla, resultaba imposible no derrumbarme si continuaba mirándolo.

Él me había hecho daño, demasiado. Había jugado con mis sentiemientos de la forma más dolorosa que en aquel momento pudiese imaginar. No importaba que sintiese odio hacia él, la herida no estaba totalmente cerrada y al contrario de comportarme como realmente debería solo conseguía sentirme frágil.

-Todavía lo llevas...- dijo sonriendo tristemente.

-Si...- ojalá me lo hubiese quitado. Ojalá él no hubiese tenido la oportunidad de vermelo puesto.

-Denís se que no me porté bien contigo... pero esto no es lo que quería para ti.

-¿Que esto no es lo que querías para mi?-dije levántando la voz. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Después de haberse ido tenía la desfachatez de volver dándome lecciones y opinando sobre mi vida.

-No deberías estar con él. Puede que suene como un exnovio celoso pero realmente no es lo que pretendo...

-Robert, de verdad, no sigas.

-Si sigo.. porque si hice lo que hice fue para que todo ese mundillo no te afectase... para que no te vieses involucrada...

-Si te creyese te diría que no eras quien para tomar esa decisión por mi...

-¿Si me creyeses? ¿que quieres decir con si me creyeses?

-Lo que quiero decir es que no creo esa tontería de que me dejaras por mi bien... ¡No eres Edward Cullen!

Me sentí un poco extraña cuando varias personas de las que se encontraban a nuestro lado comenzaron a mirarnos y cuchichear. Había olvidado lo que era estar con él. Flashes y más flashes. Quizá mañana sería portada de alguna revista. No me importaba, no me importaba en absoluto. Había esperado demasiado tiempo callada para volver a tenerlo cara a cara y decirle lo que pensaba.

-¡Yo no te engañaría!-dijo a modo de reproche.

-¡En realidad lo hiciste!

-Parece mentira que me conozcas tan poco

-Sinceramente creo que nunca te conocí...

-Me entristece que pienses así... y sobre todo que estés con Ed.. él no te merece.

Comencé a reirme descontroladamente.

-¿Él no te merece?- dije imitando su voz apesadumbrada al tiempo que continuaba con mi risa nerviosa.

-Claro que no... él lo intentó cuando estabamos juntos, solo tuvo que jugar las cartas que yo le había dejado.

-Exactamente... si no te hubieses ido, él no tendría cartas que jugar... pero te fuiste!-dije riéndome.

Nada de aquello tenía la menor gracia pero no conseguía dejar de reirme. La situación de por si surrealista empeoraba con cada palabra que pronunciaba.

-Ed es amigo de Amanda.

-¿y que quieres decirme con eso?- dije enarcando una ceja.

-Nunca te paraste a pensar que quizá el hecho de que ella viniese a nuestra habitación y que tu acabases en casa de Ed tal vez no fuese pura coincidencia?

-Realmente nunca te conocí... estás totalmente loco!

-Piénsalo solo un momento...

-¡No voy a pensar nada! O antes disimulabas bien o estos meses te volvieron un trastornado.

Me daban miedo los planes locos que atravesaban su mente, me dolía que se metiese con Ed, MI Ed, el que había estado ahí para apoyarme cuando lo había necesitado.

-Ed me apoyó cuando lo necesitaba... si es algun tipo de estrategia me da igual. Es estuvo ahí.

-¡Robert!- escuché unos gritos de lejos. Dos chicos vinieron corriendo y uno salto sobre su cuerpo. Eran Bobby y Sam... nunca me los había presentado pero mi tiempo de busquedas contantes en internet han dado sus frutos.

-Esperad un momento...- dijo Robert mirándolos y señálandome disimuladamente con la cabeza.

-Em vale... espera ¿tu eres Denís?- dijo Sam mirándome con una sonrisa.

-¿Quien lo pregunta?- dije haciendome la loca al tiempo que enarcaba una ceja.

-Soy Samuel, encantado... Robert, ¿nunca le hablaste de mi?- dijo fijiendo estar dolido.

-Yo soy Bobby...- dijo el otro estendiendome su mano.

-Pues como creo que ya sabeis yo soy Denís.

-¡Es tan guapa como nos había dicho Tom!-dijo el tal Bobby dándole codazos.

Robert se puso colorado. Al contrario de lo que pudiese parecer me estaba divirtiendo con la situación. La cosa solo podría empeorar si se presentaba en el aeropuerto toda su familia.

-¡Nos nos dijiste que lo habíais arreglado... si ya te decia yo que no podía estar con ese gilipoll..

-Sam...callate.

-En realidad el gilipollas me está comprando un café. Nos vamos ahora a España a casa de mi padre- dije mirándolo seriamente.

-Ah... vaya... parece que vais enserio...

-Es lo que tiene, cuando salgo con alguien yo suelo ir enserio.

Vi como Ed salía de la cafetería y le hice señas para que me salvase. Aquello estaba siendo demasiado violento.

-Denís, te quiero

-Es verdad, te quiere- dijeron los dos al unísono.

-¡Quereis callaros! Enserio Denís te quiero.

-Yo... te quise.- dije de forma seria- entiende que no confié en ti.

-Podemos por lo menos ser amigos. Quedar y hablar cuando vuelvas, tengo muchas cosas que decirte.

-Me gusta fiarme de mis amigos... y lo siento pero no me fió de ti.

-Dame solo una oportunidad.

En ese momento Ed llegó me entregó el cafe y me cogió de la cintura. Las miradas de los cuatro fueron cuchillos cortantes mutuamente.

-Tenemos que irnos.. un avión nos espera.

Me despedí de ellos y agarré la mano de Ed con fuerza al tiempo que lo besaba.

-¡Solo piensalo! -pude escuchar a mi espalda.