martes, 15 de diciembre de 2009

Capítulo 48

Miércoles

Estaba acostada sobre mi cama con Abbey Road sonando a todo volumen. Cuando comenzó a sonar The End comencé a gritar mientras saltaba por la habitación haciendo que tocaba la guitarra.

Las maletas estaban preparadas. Ed pasaría a buscarme en 45 minutos. El momento de ver a mi padre cada vez estaba más cerca.

Mientras seguía danzando al ritmo de la música comprobé que en el interior de la maleta se encontraban todos los objetos que había anotado en la lista. En efecto, todo estaba completamente perfecto para salir.

Bajé al salón cargando la maleta con esfuerzo. Tenía que despedirme de mi madre y mi hermana.

Sábado. 4 Días antes.


Lo que se encontraba bajo mi espalda, era el mando de la televisión. Con mi peso sobre el, la había encendido. Y en la televisión, estaba él.

Como acto reflejó me senté en la cama y me quedé contemplando a Robert durante un largo rato. Ed a mi lado permanecía en completo silencio.

Luché contra las ganas de llorar y salir corriendo que me invadieron en ese momento. Aparté los ojos de la pantalla, no podía contemplarlo por más tiempo.

Ed se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla.

-Está bien, lo entiendo.- dijo mientras subía la cremallera de mi vestido.

-Ed, lo siento...- dije de forma entrecortada. Aunque quería no podía hacerlo, no después de eso.

-No tienes que sentir nada...- dijo esto intentando parecer tranquilo aunque en el fondo estaba molesto.

-Ed, es tu cumpleaños y no quería estropearlo...

-Mira, nunca te reprocharé que lo sigas echando de menos. No me apetece hacer nada sabiendo que vas a estar pensando en él.

No era justo, ni siquiera escuchaba sus palabras, estaba totalmente absorta en la voz que provenía de los altavoces de la televisión.

-Tengo que irme, lo siento. Siento portarme así. Te recompensaré por esto.

Me miró con una sonrisa.

-Te lo prometo- dije intentando devolverle la sonrisa.

-Te acompaño- dijo mientras se levantaba de la cama

-Ed, es tu cumpleaños no puedes abandonar la fiesta por venir a acompañarme.

-Ahora acabo de abandonar la fiesta y seguro que nadie se ha dado cuenta.

-Necesito estar sola...- lo besé y salí de la habitación tan rápido como me fue posible.

Bajé las escaleras a toda velocidad mientras llamaba por teléfono a un taxi.

Cuando el coche llegó, tras decirle la dirección comencé a llorar en silencio.

Domingo, 3 días antes.

Había reprimido mis instintos de llamar a Robert durante toda la noche, aunque era algo imprudente por mi parte quería volver a oír su voz. Quería que me volviese a decir que me quería. Ya no me importaba si era verdad o no, solo quería oírlo una vez más.

Ed me llamó varias veces, estaba bien, ¿que iba a decirle? Claro que estaba bien. Solo los fantasmas del pasado habían decidido hacerme la existencia imposible. Al fin y al cabo, eso ya formaba parte de la historia de mi vida.

Me dirigí hacia la habitación de mi madre, era muy temprano y todavía estaba acostada. Me metí en la cama con ella esperando a que se despertara. No hizo falta, estaba despierta y en ese momento miró hacia mi.

-Hace muchos años que no te acuestas en la cama conmigo...

-Ya... de pequeña solía despertaros todos los fines de semana a papá y a ti cuando me levantaba para ver los dibujos...

-Denís, no es que no me guste tu compañía, es solo que te conozco lo suficiente como para saber que te pasa algo. De no ser así, no estarías aquí acostada. ¿que va mal?

Solía engañarme, creía que mi madre no me conocía y me conocía mejor que nadie, al fin y al cabo era mi madre, supongo que era lo normal.

-Mamá, el miércoles me voy a España. Papá me mandó unos billetes...

-Unos billetes, ¿para quién?

-Para Ed y para mi...

En el momento en que llevaba mis manos en dirección a mis oídos para amortiguar los gritos, mi madre abrió la boca.

-Está bien, es normal que quieras ver a tu padre. Me alegro de que Ed te acompañe... por cierto, ¿que tal en su cumpleaños?

Miércoles.

La maleta pesaba demasiado, no sabía que tiempo haría así que había metido toda la ropa que se encontraba en el armario.

Dejé la maleta al lado de la puerta y entré en el salón.

-Bueno chicas, un abrazo.

-Cómprame algo-dijo mi hermana mientras me abrazaba.

-¡Pórtate bien!¡ y llama cuando llegues!

-Si, mamá...

-¿Estás segura de que no quieres que te lleve a la estación?

-No, nos lleva Ben el agente de Ed.

-No me hace ni pizca de gracia que tenga que llevarte el agente de tu novio en vez de tu madre. ¿que clase de madre soy?

-La que tienes que ser.

En ese momento el timbre sonó, les di un beso a cada una y salí corriendo hacia la puerta principal.

-¡Nos vamos!- le di un abrazo a Ed que me miraba sorprendido por mi emoción.

-Eso parece...

Me dio un beso y cogió mi maleta. Mi madre y mi hermana se encontraban ahora al lado de la puerta y sin previo aviso las dos me abrazaron.

-¡Venga soltadme! Me vais a hacer perder el avión...

-¡Mi niña se hace mayor!- dijo Beca imitando a mi madre con dramatismo.

Cuando conseguí desprenderme de ellas salí de casa y antes de subirme al coche volví a mirar hacia la puerta. Me despedí con la mano. Solo me iba una semana pero dada la situación parecía que no fuese a regresar.

-¡Hola Ben!

-Hola Denís, ¿preparada?

Miré a Ed dudosa, no sabía lo que quería decir.

-No le hagas caso... es solo que conduce como un loco.

El coche arrancó. Era verdad, conducía como un loco. Me puse el cinturón a toda velocidad y me agarré a la “asita” de encima de la puerta como solía hacer mi abuela.

-Ya llegamos, ¿pasaste miedo?

No fui capaz de contestar, creo que mi cara hablaba por si sola porque los dos comenzaron a reírse.

Nos despedimos y entramos en el interior del aeropuerto. Buscamos la cola para embarcar y nos dispusimos a esperar a que llegara nuestro turno.

-¿Estás nerviosa?-preguntó Ed sonriente.

-Si, no.. no se. Bueno no es nerviosa es emocionada. Quizá tu si que deberías estar ner...- Ed no me dejó acabar la frase, comenzó a besarme mientras me cambiaba de posición.

-Eso precisamente no va a conseguir que le caigas mejor a mi padre...

-¿Te apetece que vayamos a tomar un café?

-Tenemos que facturar, después iremos.

-Me apetece ahora... necesito tomar algo antes de volar.

-No seas caprichoso...

Observé la cara de Ed un momento. En su rostro había una expresión extraña. Me giré para ver lo que la provocaba.

En ese momento todo mi mundo se vino abajo. Todo lo que creía ya superado reapareció al momento.

-Hola Ed, hola Denís...

Estiré mi brazo para estrechar su mano sin poder articular palabra. Sin embargo agarró mi mano y acercándome hacia él me abrazó.

-Te he echado de menos.- dijo a mi oído para que Ed no pudiese oírlo. Besó mi pelo y se apartó de mi.

Lo miré fijamente, Robert estaba mirando mi cuello y sonreía.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Capítulo 47

Estaba completamente histérica, quería estar totalmente perfecta para la fiesta de esta tarde. Aunque no me hacía la
menor gracia sabía que habría muchos ojos fijos en mi.
Me probé el vestido que Ed me había regalado, se me había antojado hacía semanas, había fantaseado con ponermelo, con que me quedara perfecto. Ahora era una realidad.
Entré en la habitación de Beca para que me viese, quería que ella diese el visto bueno.

-¡Tachán!- dije en cuanto entré por la puerta.

-No estás mal...- dijo con una sonrisa torcida en el rostro.

-¿Tu que vas a ponerte? ¿quieres que te preste algo?- Ed había invitado a mi hermana, a su novio y a su amiga.

-En realidad... no voy a ir. Disculpame delante de Ed, pero esque creo que no pinto nada allí. Daniel no se sentiría comodo y Sara se encargaría de avergonzarnos acosando al primer famoso que se cruzara en su camino-dijo riéndose.

-Lo entiendo, aunque me gustaría que vinieras..- dije con tristeza. Me hubiera gustado que ella estuviera allí. No conocía a los amigos de Ed, y no conocía a la gran mayoría de la gente que solo estaba allí porque se apuntaba a la primera fiesta que encontraba.

El momento había llegado, tenía que decirle a mi hermana lo de mi padre, no sabría como reaccionaría.

-Beca.. la carta era..

-de papá, ya lo se.

-¿ya lo sabes?-pregunté confusa.

-Si, él me llamó para explicarmelo. Me gustaria ir con vosotros pero pensandolo bien... ¡solo me quedan seis meses para los dieciocho! Espero que le saques muchas fotos a Adrian...-dijo esto último con pena.

Adrian era el hijo que mi padre había tenido con su actual pareja. Era mi hermano y aunque ya tenía cuatro años todavía no había tenido la oportunidad de conocerlo.

-Se las sacaré, te lo prometo, y le hablaré mucho de ti.

-No te esfuerces, en cuanto me conozca le caeré mucho mejor que tú...- dijo con una sonrisa.

-Ahora ayudame a peinarme, por favor.

Nos dirigimos al baño, como parte de un ritual me senté en la tapa del retrete completamente a disposición de mi hermana. Hacía tiempo que había entendido que discutir acerca de lo que decidiera hacerme, era una pérdida de tiempo.

-¿Estás preparada para la que se te viene encima? Docenas de famosillos mirándote y acusándote de ser la exnovia de uno de ellos y ahora ser la novia de otro...

-Tus intentos de dar ánimos, son de lo más alentadores-dije entre risas. Estaba de buen humor, meses atrás habría estado acobardada ante aquella situación, ahora la perspectiva me divertia.

-Perfecta, mírate en el espejo... ¿te gusta?

-Me encanta, gracias imbécil.

Beca simuló una cara de ofensa y salió del baño. Llamé a un taxi y me dirigí a la habitación de mi hermana para pasar el tiempo que quedaba hasta la hora que había fijado con el taxista.

-¿Que planes tienes para hoy?- le pregunté.

-Voy al cumpleaños...- dijo intentando parecer seria.- a casa de Daniel, sus padres no están y bueno...

-¡Ya me contarás todo! Voy a bajar y despedirme de mamá.

Cojí la chaqueta y el bolso y bajé las escaleras a toda velocidad. Entré en el salón, que era donde se encontraba mi madre en ese momento, viendo una película.

-Mamá me voy, no creo que esta noche duerma en casa.

-Denís...-pensé que iba a soltarme algún consejo que no quería escuchar- ese chico me gusta. Pasalo bien.

Sin dar crédito a lo que acaba de oir salí de casa y entré en el taxi que acababa de llegar.

Al llegar a la puerta me recibió Ben, el agente de Ed. Me estrechó la mano al tiempo que me sonreía.

-Me alegro de que hayas venido, de no ser así Ed me habría matado por haberle organizado esta fiesta.

-No faltaría de ningún modo- dije mientras sonreía.

-Está en la piscina, ¿te acompaño?

-Creo que puedo llegar yo sola, gracias Ben.

Comencé a andar por la casa. La música estaba a todo volumen. Varias chicas bailaban en el salón mientras el resto de la gente que se encontraba en la estancia bebía ocuapando alguno de los sofás.

Continué andando mientras sonreía a los que me miraban a mi paso.

Entré en la zona de la piscina, Ed estaba al fondo de espaldas a mi. Me acerqué a él y me situe detrás tapándole los ojos.

-¿Anna?-preguntó intentando parecer serio. Lo pellizqué en un brazo. -¿Jessica?

Comencé a besar su cuello con las manos todavía tapandole los ojos.

-Si, definitivamente Jessica...- comenzó a reirse, acarició mis manos y apartándolas de su rostro se giró.

-¡Ah! ¡Denís eras tu!- dijo con una sonrisa.

-¡Imbécil!-le pegué un pequeño puñetazo en el hombro y comencé a besarlo.

Al final el vestido acaba siendo un regalo para mi. Estás guapísima.
¡Aaaa!-chillé- ¡no seas empalagoso!

Me agarró de la mano, y me llevó hacia uno de los sofás blancos que una pareja acababa de dejar libre.

-¿Que te apetece hacer? Quiero que estés agusto.

-Por lo de pronto, beber...- dije mientras cogía una copa de champagne de una bandeja que llevaba el camarero que acababa de pasar.

Estando allí sentada vi a las tres chicas de las que me había salvado Ed en una ocasión anterior. Me miraban con odio. Las mire fijamente y sonreí, levanté la copa en su dirección y tras beber de un trago el contenido besé a Ed de forma apasionada.

-Ven, voy a presentarte a algunas personas.

Ed me presentó a algunos de sus amigos del instituto y de la Universidad, a algunos productores, actores y demás personas del mundillo. Estuvimos bastante tiempo charlando y bebiendo, estaba pasándomelo muy bien.

-Me apetece hacer algo...

-Dime, sabes que si ahora mismo quisieras que me tirara a la piscina vestido, lo haría.

-Y no sería la primera vez...- dije entre risas.-No se trata de eso, es solo que te entretendría y no podrías ser un buen anfitrión...

-Hay alcohol, dentro de un rato la gran mayoría no recordarán ni de quien es el cumpleaños...

-Ben me matará...-dije entre risas al tiempo que agarraba su mano con fuerza guiándolo camino de su dormitorio.

-Ben podrá soportarlo...

Me agarró por la cintura mientras me daba besos en el pelo al tiempo que avanzábamos.

-¡Amanda!-dije gritándo en cuanto la vi.

Amanda se giró hacia mi y me miró confusa.

-Eh.. hola. ¡Felicidades Ed!- le dió un abrazo mientras por encima de su hombro me miraba con expresión de odio.

-¿No vas a darme un abrazo a mi también?- dije con una sonrisa.

-¿Os conocéis?- preguntó Ed confuso. Yo ya le había hablado de ella, aunque en ningún momento había mencionado su nombre.

-Somos viejas amigas- respondí todavía sonriéndo.

-Eh si...- respondió Amanda cada vez más confusa.

-¿Que tal está tu novio?-pregunté. Aunque no acababa de reconocerme estaba disfrutando con aquello.

-¿Que novio? Que yo sepa, no tiene novio- dijo Ed mientras nos miraba a las dos.

-No, no tengo...-Amanda me atravesó con su mirada.

-Ah bueno, era lo que tenía entendido... Pues suerte, la fiesta está llena de chicos guapos.

Agarré a Ed y tiré de él escaleras arriba.

Cuando llegamos a la habitación comenzamos a besarnos. Agarré con fuerza su chaqueta y quitándosela la tiré al suelo.

Lo aparté unos centímetros de mi y lo empujé suavemente haciendo que se sentara en el sillón de cuero blanco que se encontraba a la izquierda de la cama.

Comencé poco a poco a bajarme los tirantes del vestido mientras me miraba fijamente con una sonrisa.

Inclinó su cuerpo hacia delante hasta que alcanzó mi mano. Tiró de ella y me sentó sobre él. Continué besándolo al tiempo que desabrochaba los botones de su camisa y sentía sus manos recorriendo mi pelo y mi espalda.

Posó sus manos en mis muslos y agarrándome con fuerza se levantó sujetando mi cuerpo y me recostó en la cama. Se tumbó encima de mi y en ese preciso momento noté algo bajo mi espalda.

"Edward decide dejarla porque sabe que es lo mejor para ella. Su mundo no es el adecuado. Intenta que lo odié diciéndole que nunca la ha querido, pero es mentira, él solo intentaba protejerla"


Lo que se encontraba bajo mi espalda, era el mando de la televisión. Con mi peso sobre el, la había encendido. Y en la televisión, estaba él.