jueves, 29 de octubre de 2009

Capítulo 45

Acababa de llegar al hotel después de un duro día en el set de rodaje. Me dirigí directamente a la ducha. Me sentía cansado, había sido un día muy largo. Abrí el grifo y deje que mi mente volase libremente.

El agua se deslizaba sobre mi piel, calurosa, gratificante. En ese momento por primera vez me di cuenta de que algo era distinto en aquel baño. Mis ojos se clavaron en la cortina de ducha, en ella se encontraba mi cara. Nunca dejaría de sorprenderme del punto al que había llegado el merchandaising.

Me aclaré rápidamente, tenía la total certeza de que antes de marcharme, aquella cortina no estaba allí. Me sequé a toda velocidad y salí del baño con la intención de llamar a recepción con el fin de que me explicaran de que se trataba aquello.

Me quedé paralizado, el edredón y el cojín había sido substituido por otro con mi foto. Observé el resto de la habitación, varios objetos con la misma descripción llenaban la mesilla y el resto de muebles.

-Cállate, nos va a escuchar y nos perderemos su cara de paranoico- me quedé callado un momento escuchando los susurros que llegaban del armario.

-¡No me puedo callar si no me dejas sitio! ¿Tienes la cámara preparada?

Me reí ante la perspectiva de lo que me esperaba a continuación. Me acerqué sigilosamente al armario y abrí la puerta con un tirón rápido.

Bobby gritó inesperadamente mientras Sam se quedaba mirándome con cara sorprendida. No lo pude evitar y empecé a reirme de forma descontrolada.

-¡Salid de ahí!- conseguí decir entre carcajadas.

-¡Esto no tenía que ser así! Íbamos a colgar tu video en youtube...- exclamó Bobby ofendido.-Vamos Tom sal de debajo de la cama, el idiota de Sam lo echó todo a perder...

-¿Cómo que yo? ¿Quién era el que no conseguía estarse calladito?

Observé como comenzaban a pegarse. Estaba tan acostumbrado a esas peleas de broma que ni me inmuté.

Me giré. Tom estaba detrás de mi. No le dejé articular palabra y le di un fuerte abrazo.

-¿Se puede saber a que viene todo esto?- dije mirando el decorado que me rodeaba.

-Robert, ¿no creerás que con todas las cosas que hay con tu cara íbamos simplemente a dejarlo pasar sin más?-dijó Tom mientras movía la cabeza de un lado a otro.

-¡Imaginate que un día conoces a una tía, te lleva a su casa y te encuentras con esto!

-¡No lo flipes Bobby!-dijo Sam que había ido corriendo hasta la cama y se había tirado sobre ella.

-¿A que debo esta visita?

-¿No te alegras de vernos? ¡No se alegra de vernos! ¡Será desagradecido!

-Bobby, cállate y dame un abrazo.

-Pues nada... pasábamos por aquí y nos acordamos de que conocíamos a un tal Robert Pattinson...- dijo Sam que en ese momento me estrechaba entre sus brazos con tanta fuerza como para dejarme sin respiración.

-Vamos a tomar algo, supongo que tenéis que ponerme al día de muchas cosas.

Cogí la chaqueta y abandonamos la habitación. Nos dirigimos corriendo hacia el ascensor, teníamos la tradición de que el primero en darle al botón no pagaba nada en toda la noche.

Reduje el ritmo y observé como Bobby y Sam mantenían una lucha de empujones delante del ascensor por ser el primero en alcanzar el interruptor.

-¡Le di! Robert, Robert, espero que tengas llena tu cartera porque hoy tengo mucho hambre.

-Lo raro sería que no lo tuvieses, Sam.- dije entre risas.

Nos sentamos en una mesa apartada en la cafetería del hotel. Una vez atendidos y sin nadie al rededor comenzamos a hablar.

-¿Te tratan bien? ¿Te dan bien de comer?

-Vamos Sam, pareces mi madre... Venga contadme alguna novedad.

-Marcus te manda saludos, tenía un concierto y no pudo venir.-dijo Bob al tiempo que bebía de un trago el contenido de su cerveza.

-Fui a ver a Denís...

Los tres enmudecimos y miramos fijamente a Tom. Permanecía callado aunque sabía que desde el momento en el que me había visto había buscado el momento adecuado para decirme aquello.

-Me parece fatal, sigo sin conocerla, ¿por que no me avisaste?

-Porque no quería espantarla y además con ese flequillo ni la hubieses visto.

-Por favor, dejad las bromas.

-¿Debo alejarme? ¿tienes ganas de matarme?- dijo Tom mirándome fijamente.

-Quizá más adelante te mate, ahora solo quiero que me lo cuentes todo.

-No se Robert, fui a su casa y fue muy brusca conmigo. Ella te quiere pero está dolida.

-¿Por que fue brusca? ¿Te echó?

-Digamos que me invito amablemente a que me fuese. Cree realmente que jugaste con ella, no fui capaz de hacerla entrar en razón.

-No esperaba otra reacción por su parte.- Me quede en silencio mirando fijamente la mesa hasta que Sam me sacó de mi ensoñación.

-Robert, hay más...-dijo situando una revista delante de mi.

En la revista se podía ver a Denís y a Ed juntos en diferentes lugares. Ella parecía feliz y él... Noté como me palpitaba la sangre en las venas.

Leí la noticia detenidamente. Olvidándome totalmente de mi entorno.

“Hacía tiempo que no teníamos el placer de ver al joven actor, Ed Westwick (21) tan bien acompañado. Desde hace dos meses se le ha visto en varias ocasiones con una guapa morena en actitud cariñosa. Supongo que muchos os estáis preguntando si veis visiones ya que su cara os resulta familiar, si, queridos lectores se trata de Denís (19) expareja del vampiro del momento, Robert Pattinson (23). No ha pasado demasiado tiempo desde su ruptura pero como vemos ella ya lo ha superado, ¿que pensara Rob de esto? La fama cuesta y una vez ganada no se puede perder, esperamos impacientes para saber quien será su próxima víctima. ¿Actor? ¿Músico? ¿Deportista? Hagan sus apuestas”

Releí la noticia en varias ocasiones sin enterarme de que estaba golpeando la mesa.

-¡No! ¡no! ¡no!

-Robert, para.

-¿pero es que no lo veis?

-Robert no tiene porque ser verdad. De ti se dijeron muchas cosas y todas eran mentira.-dijo Tom intentando que entrase en razón.

-No me refiero a Ed, esto es lo que intentaba evitar. ¿No os dais cuenta? Ya se están metiendo con ella.

-Eh eh, tranquilo... la culpa no es tuya, nadie le mando ir corriendo a los brazos de ese imbécil.- dijo Sam mientras mordisqueaba una hamburguesa.

-La dejé porque no quería que esto pasase, de todos los tíos que hay en el mundo ¿no se podía buscar a uno que no saliera en las revistas?- dije mientras no dejaba de llevarme las manos a la cabeza.

-Venga anímate. Vamos a pedir unos spaguettis con albóndigas.

-Sam, te aseguro que comer es lo que menos me apetece ahora mismo...

Me quedé callado un rato pensando lo que debía hacer.

-Tengo que hablar con ella. Disculpadme un momento.

Los dejé allí sentados y subí las escaleras a toda velocidad. Entré en la habitación dando un portazo y me abalancé en la cama para alcanzar el teléfono.

Marqué el número a toda velocidad esperando desesperadamente que me cogiese.

-Lo has pensado mejor y no vas a venir.-me quede callado ante aquello, no se de quien creía que se trataba.

-¿A dónde tengo que ir?- pregunté intentando no derrumbarme.

-Hola... Robert...

-Hola Denís... ¿que tal estás?- Se hacía raro hablar con ella de esta manera. Como si se tratase de dos desconocidos sin un pasado común.

-Yo bien ¿y tu?- la escuché con dolor.

-Bien también.

Los dos nos quedamos callados esperando a que el otro dijese algo. No sabía que decir, no sabía como sacar el tema.

-Robert ¿que quieres? No creo que me llamaras simplemente para preguntarme cómo estoy.

-Em...no... quería saber si estabas con Ed.- dije sin pensar y maldecí al instante por haber dicho aquellas palabras de aquella forma.

-¿Perdona?-preguntó sorprendida.

-Si... quiero decir... de mi se han dicho muchas cosas, hay toda clase de rumores y bueno... quería que supieras que no son verdad. No estoy con nadie.

-No tienes que darme explicaciones- contestó tajante, dándome a entender que ella tampoco pensaba hacerlo.

-No tengo que hacerlo pero quiero hacerlo, es diferente.

-Bueno Robert te tengo que dejar...- necesitaba decirle algo, decir lo que sentía, lo que pensaba.

-Yo... te quiero.

En ese momento colgó y allí me quedé solo mirando fijamente el teléfono como si él tuviese la culpa.

lunes, 26 de octubre de 2009

Capítulo 44

Antes que nada quería disculparme por haber tardado tanto en actualizar, necesité un tiempo para descansar de esta historia. Sin embargo espero volver a la rutina de antes y subir con más frecuencia. Gracias a quien sigue leyendo y ahora si...

Capítulo 44

Caminamos por la silenciosa calle con el único sonido de nuestros pasos y alguna que otra melodía que llegaba desde algún local. El cielo aunque oscuro estaba lleno de estrellas y se respiraba un aire propiamente primaveral.

En silencio y de reojo observé como Megan se estremecía presa de un escalofrío.

-¿Tienes frío?- pregunté intentando obtener una respuesta ya que ella no había dicho nada.

-Un poco...- contestó mientras frotaba sus desnudos hombros. Había dejado la chaqueta en aquel pub.

Permanecí en silencio varios segundos, ¿deberíamos volver al local a por su chaqueta? ¿debería prestarle la mía? Aunque esta idea atravesó mi mente, no terminó de agradarme por completo. Descarté mi rechazo, al fin y al cabo había sido yo quien la había invitado a acompañarme. Con recelo me saqué la chaqueta y la coloqué sobre sus hombros. Megan la agarró con ambas manos al mismo tiempo que me miraba con ojos ilusionados.

-En el fondo no eres tan distinto de Edward...- dijo entre risas. Odiaba aquello, yo no era Edward, no tenía nada que ver con él, la simple comparación me parecía rídicula. Edward habría hecho lo imposible por recuperar a Bella o creyendo que lo mejor era abandonarla lo hubiese hecho sin más. Sin embargo ahí estaba yo, con una chica por la que no sentía nada, llamando a Denís cada noche impidiendo que se olvidase de mi. Sonreí sin mayor éxito que obtener una mueca al tiempo que miraba los adoquines intentando de forma fallida seguir una línea recta.

-Es aquí.-dije señalando el hotel.

En la puerta se encontraba un hombre del tamaño de un armario que nos contemplaba con una sonrisa.

-Caballero, señorita.- El hombre abrió la puerta invitándonos a pasar.

-Buenas noches.-contestamos los dos al unísono.

En silencio entramos en el ascensor. Esa noche había bebido demasiado, me apoyé en la pared con el fin de guardar el equilibrió. El ascensor comenzó a ascender, lentamente, la subida se hizo eterna. Me miré en el espejo y los ojos entrecerrados de Megan se cruzaron con los míos. Sin evitarlo estallamos en una carcajada.

Llegamos a la segunda planta. Salí del ascensor la adelanté y abrí la puerta. La miré invitándola a pasar. Una vez en el interior me dirigí al mueble bar saqué una botella de champagne y llené dos copas.

Megan me miraba esperando a que le entregase su copa.

-¡Por lo inesperado!-dijo sonriendo.

-¡Por el despecho!-exclamé.

Me observó confusa durante unos segundos y finalmente aunque aquella no era la exclamación que esperaba oír accedió a brindar y levantó su copa haciéndola chocar delicadamente contra la mía.

Permanecí clavado en aquella parte de la habitación sin tener claro cual era el siguiente paso que debía dar. Megan se adelantó a mis pensamientos y me arrebató la copa de la mano dejándola en una coqueta que se encontraba detrás de ella.

La miré expectante al tiempo que ella se acercaba a mi lentamente y me empujaba sobre la cama. Continué inmóvil examinándola mientras ella desabrochaba los botones de mi camisa, inmóvil incluso sin saber si deseaba que aquello pasase o no. Se acercó a mi rostro y comencé a besarla intentando no pensar. Apartó su cara de la mía y sentada sobre mí, comenzó a bajar de forma sensual la cremallera de mi chaqueta que en ese momento cubría su cuerpo. Rápidamente se desprendió de ella y la tiró con fuerza al suelo.

¿Que estaba haciendo? Ella no era Denís.

-Megan... para- dije de forma delicada apartándola de mi.

Ella me miraba confusa, no entendía lo que yo estaba diciendo.
-Lo siento, yo... no puedo

-No puedes...-dijo levantando una de sus cejas.

-Yo quiero a otra chica. No sería justo...- no me salían las palabras adecuadas.

Me miró con odio al tiempo que abandonaba su posición sobre mis piernas y comenzaba a andar por la habitación.

-¿No pudiste pensar eso antes?

-Lo siento...

-No lo sientas. Eres famoso y crees que por ello tienes derecho a jugar con las personas. Que tienes derecho a reirte así de mi. -dijo elevando la voz

-Yo no pretendía reírme de ti...-dije intentando mantener un tono relajado.

-Pues si no lo pretendías lo has hecho. Estás muy mal acostumbrado, todos besan el suelo por donde pisas y crees que por eso ya puedes hacer lo que te de la gana.

La miré en silencio mientras ella gritaba.

-Tu fuiste quien te acercaste a mi. No digas que te acosé como si fuese una fan loca, yo ni siquiera hubiese ido a hablar contigo.

La miré. Ella tenía razón. Yo la había buscado, había sido yo quien había salido de casa buscando precisamente eso. Denís estaba con otro y mientras tanto yo andaba llorando por las esquinas. La agarré del brazo y la acerqué a mi.

-Lo siento...- dije al tiempo que la besaba.

Me apartó durante un segundo y me miró confusa.

-¿Es una broma de cámara oculta o algo así?

-No seas tonta- dije al tiempo que la recostaba sobre la cama.

En un primer momento intentó librarse de mi pero mis besos comenzaron a ser persuasivos, arrancó con fuerza mi camisa ya desabrochada y me tumbé sobre ella.





Abrí los ojos. No tenía la menor idea de que hora era. Busqué con los brazos el cuerpo de Megan pero no obtuve resultado, la cama estaba vacía.

En la mesilla había una nota.

“Estabas dormido y no quería despertarte. Disfruta de la resaca, quizá algún día me vuelvas a ver, tal vez en un plató de televisión contando lo cariñoso que eres. Tranquilo, es broma (o quizá no) haha. Un beso, Megan.”


Me reí al leerla. La doblé y la tiré al suelo.

Después de tanto tiempo la felicidad me había llegado de una manera poco esperada, el sexo sin ningún compromiso había sido la solución. Definitivamente no me parecía en nada a Edward. Me reí. Quizá había llegado el momento de pasar página.