martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 7

Cuando salí del bar, comencé a caminar a un ritmo mucho más acelerado de lo normal, para incrementar después la velocidad hasta comenzar a correr.

Serían aproximadamente las 7 de la tarde, no tenía total constancia, ya que nunca llevaba reloj, pero podía hacerme una idea aproximada.

Faltaban 4 horas para la fiesta, y no tenía la menor idea de que disfraz iba a llevar, a decir verdad no tenía ningún disfraz, ya que la última vez que había acudido a una fiesta de este tipo había sigo cuando tenía 12 años con el atuendo de bruja. Por un lado, dudaba que este disfraz me valiese, y por el otro estaba bastante convencida de que no sería el tipo de ropa que me pudiese llegar a favorecer, así que desistí de todas mis esperanzas pensando en que tarde o temprano encontraría algo en el armario.

Llegué a casa y dada la gravedad de la situación comencé a gritar como si a algún ser querido le estuviese pasando algo que atentase contra su integridad física. Puede que la situación no lo requiriese pero para mí era un asunto de vida o muerte.

-Beca! Beca! Llamé a mi hermana que se encontraba arriba nada más pisar el suelo de la estancia.
-Que quieres? Por qué gritas tanto?

-Rebeca, necesito ayuda! Ya! Ahora mismo! Dije un tanto impositiva, de lo que me arrepentí poco después ya que esto se trataba de un favor y no de una orden.

Beca bajó las escaleras a toda velocidad hasta que se posicionó delante de mí mirándome fijamente.

-Que quieres? Dijo muy seria, como si no estuviese dispuesta a hacer nada de lo que yo le pidiese.
-Verás… me han invitado a una fiesta de disfraces y no sé que ponerme, necesito que me des alguna idea… por favor hermanita de mi vida y de mi corazón por favor por favor… -dije de un modo totalmente desesperado.

-Haz el favor de no hacerme la pelota que te voy a ayudar igual, y cuéntame todo, que ideas tienes, si se trata de una fiesta temática y lo más importante con quien vas.

-No tengo ninguna idea, no es una fiesta temática y voy…

-Menuda cara de tonta se te acaba de quedar…-dijo mientras se reía exageradamente.

-Bueno se llama James…

-Cuéntamelo todo!

-No hay nada que contar… y además ahora no es el momento!- Dije de forma tajante, mientras observaba su cara expectante de todo lujo de detalles.


-Bien…provocativo, original, tienes que darme un patrón para seguir, si no como voy a saber que es lo que buscas!

-No sé… supongo que quiero algo que se ajuste a mí…-levanté los hombros ante la complejidad de aquella pregunta, ya que no tenía ni idea del tipo de disfraz que James esperaba que llevase.

-Algo soso, es decir…- la miré con cara de odio mientras ella se echaba a reír. –Parece mentira que no se te haya ocurrido antes…-dijo meneando la cabeza de lado a lado- haber Denís piensa, ¿Cuál es tu película favorita?

-Romeo y Julieta…- Una luz se encendió sobre mi cabeza, supe que iría de ángel al igual que lo había hecho la protagonista de mi película favorita.


Después de recorrer con mi hermana cada una de las tiendas que vimos y no encontrar nada me sentí demasiado impotente. No quería faltar por nada del mundo, pero no podía ser tan idiota como para aparecer en una fiesta de disfraces sin disfraz.


Cuando ya no tenía esperanzas, y me veía con unas alas, pero sin un vestido que ponerme, pasamos por delante de una tienda con unas pintas majestuosas, y en la que dudaba mucho que nos dejaran entrar, sin embargo el vestido de la entrada hacia que mereciese la pena intentarlo.

Después de probarlo y ver como me quedaba me hundí del todo en la miseria, parecía hecho para mí, sin embargo tenía un precio muy elevado y no me lo podía permitir.

Lo dejé en el mostrador y salí lentamente mirando al que debía haber sido mi vestido mientras me alejaba.

Esperé en la esquina de la calle siguiente por mi hermana, que me había obligado a quedarme allí mientras ella hacía unos recados.

Paso el tiempo mientras contemplaba pasar a toda clase de gente, gente muy diferente, pero con una historia tan digna de ser escuchada como las demás.

Cuando mi hermana llegó nos dirigimos a casa. Subí a mi habitación y me tiré en la cama queriendo ahogarme con el cojín mientras las lágrimas caían por mi rostro en un ataque de impotencia.


-Yo que tú no lloraría, tus ojos van a estar horribles y no vas a poder lucir el vestido.- me giré lentamente y comprobé como mi hermana jugaba con el vestido, juntándolo con su cuerpo, mirando como le quedaría.

-De donde has sacado eso?- comenté de forma entrecortada, ya que mis palabras eran interrumpidas por los jadeos de mi voz que se acompasaban con mis lagrimas.

-Denís a veces pareces tonta, sabes perfectamente de donde lo he sacado, y no digas nada- dijo mientras yo abría la boca para replicar- es un regalo que quiero hacerte, porque sé que te hace ilusión, porque no podrías haber encontrado otro que se pareciese más a lo que estabas buscando y porque simplemente eres mi hermana y me apetece!

Le di un abrazo fuerte mientras ella tiraba de mí en dirección al baño dispuesta a peinarme y maquillarme.

Tras un largo período de tiempo ya estaba completamente lista. Con mi maravilloso vestido blanco, de tirantes y escote redondo, largo hasta los pies y un lazo debajo del pecho que destacaba más esta parte de mi cuerpo. Con las alas grandes y blancas que habíamos encontrado y que lucían maravillosamente bien. Con dos trenzas agarradas en la parte posterior de mi cabeza, que simulaban una corona mientras llevaba el resto del pelo suelto y liso, con los nervios a flor de piel y toda una noche por delante que no sabía que me deparaba.

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