martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 5

Abrí y cerré fuertemente los ojos, en un intento de cerciorarme de que aquel cuerpo monumental que estaba a punto de atravesar la puerta no se trataba de un espejismo.
Al ver mi cara de confusión, James amplió su sonrisa notablemente. Mi cerebro, se estaba quedando sin oxigeno, notaba como mis mejillas se encendían, y me sentí agradecida de haber usado un buen maquillaje. En el momento en el que suplicaba para que mis manos no comenzasen a sudar y me dejasen en evidencia, mire el rostro de James e hice cuanto estuvo en mi mano para devolverle aquella sonrisa, que simplemente se quedó en una mueca extraña.

Hola Denís!- se acordaba de mi nombre, estuve a punto de soltar un gritito pero una vez más fui capaz de comportarme medianamente como una persona normal. ¿que se supone que tenía este hombre para hacer que pasase de ser una chica normal de mi edad a un amago de Barbie histérica?
-Hola James, ¿que tal todo? Por mucho que lo requiriese la situación, no fui capaz de enunciar una frase más inteligente.
Pues muy bien, siento llegar tarde, me encontré con...bueno, con unos amigos y me entretuvieron, siento haberte hecho esperar.
No te preocupes esas cosas pasan.- De manera disimulada, le eche una ojeada de arriba a abajo, pantalón y chaqueta negras, camiseta roja, y un físico capaz de hipnotizarme si seguía mirándolo por mucho más tiempo.

-No sé si guardas algún tipo de lazo sentimental con este taburete, pero de no ser así, propongo que nos sentemos en una de las mesas, estaremos más cómodos.

-No, no... quiero decir vale, pongámonos cómodos.- Me miró un segundo y tras sonreírme comenzó a caminar hacia una de las mesas de la esquina delante de mí. Pongámonos cómodos, ¿realmente había dicho eso? Estaba dirigiendo mi puño a la cabeza, cuando él se giró y me señaló la mesa indicándome que eligiese sitio.-El sitio, a decir verdad me daba lo mismo, estando a su lado no me importaría haberme sentado en el suelo si el lo hubiese querido.

-Creí que no vendrías.- comentó mientras deslizaba una de sus manos sobre el pelo.

-A decir verdad, yo tampoco estaba segura de que venir fuese lo más correcto...-me miraba seriamente, intentando leer mi rostro. -Pero a decir verdad, soy nueva aquí, y el no conocer a nadie te hace aceptar los planes de desconocidos... le dije de forma sarcástica.

Aunque las palabras que habíamos intercambiado hasta el momento, eran muy pocas, cada vez me sentía más cómoda a su lado, la sensación de tranquilidad y nerviosismo al mismo tiempo resultaba desconcertante.

-No eres de aquí?

-Bueno soy de aquí, pero estos últimos años... en fin, es una historia muy larga...

-Tengo tiempo... - No dejaba de sonreír. Creo que viendo aquella sonrisa no podría negarme a hacer nada por muy descabellado que esto fuese.

-Además de larga, es aburrida...

-Eso lo decidiré yo...

Pasamos un largo tiempo hablando sobre mi vida anterior, las costumbres que había tenido que adoptar, los múltiples aspectos a los que había tenido que renunciar, y durante nuestra charla, el prestaba una increíble atención a mis palabras, como si en ellas se encontrara oculto algo de carácter trivial.

-Y bien, el otro día, si no recuerdo mal, no me contestaste acerca de tu edad.- cambió de tema cuando yo me disponía a comenzar una canción tribal dedicada a la lluvia. Definitivamente hablar con él estaba resultando muy fácil, pero sin embargo yo no dejaba de autoponerme en ridículo.

-Verás es que aparento menos de la edad que tengo, y no quería que pensases que te estaba mintiendo...

-Y bien? -Mi explicación no le había servido, perfecto, lo había avisado, y si no lo creía tenía documentos que lo acreditasen.

-Pues tengo 19 años, y la gente no suele creer que tenga más de 16...- estaba cansada de esta situación. Mi madre solía intentar consolarme hablándome de las arrugas futuras que la gente de mi edad tendría al contrario que yo y demás, pero a decir verdad no surtían ningún efecto positivo en mi estado de animo.

-Yo no imaginaba que tuvieses menos años de los que tienes, pero si te sirve de algo, yo tengo 22 y mucha gente está convencida de que podría pasar por 17.- Al acabar de decir aquella frase comenzó a reírse, de algo que si bien tenía gracia, no tenía la suficiente para aquel ataque de risa que me estaba desconcertando.

-Vamos...17, tu? Estaban tomándote el pelo...nadie se creería eso... -Al decir aquello comenzó a reírse todavía mas fuerte si es que eso era posible.

Mientras observaba como reía plácidamente, mis ojos se detuvieron en 3 chicas más o menos de mi edad, que miraban a James y se pegaban codazos. Definitivamente, esto había cambiado mucho últimamente, el chico era guapo pero aquella reacción era excesiva. Cuando me di cuenta, las chicas estaban casi a nuestro lado y cada vez se acercaban más a nosotros.

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