lunes, 18 de mayo de 2009

Capítulo 34

Abracé a Ed con fuerza mientras observaba como cerraba el grifo con su pie. El agua en ese momento nos cubría notablemente y estaba a punto de desbordar.

-Te dije que no vinieras...- dije con tristeza mirando sus ojos fijamente.

-Lo sé... pero todavía no entiendo el motivo- dijo seriamente.

-Bueno... no quería que me vieras... así- contesté avergonzada.

-¿Así como?-preguntó contrariado.

-No puedes imaginarte la pena que me doy a mi misma. No quería que vinieras a compadecerte de mí...

-Creo que mirándonos en este momento los dos resultamos igual de patéticos- dijo con una sonrisa.

-Creó que si...-dije forzando una mueca que pretendía ser una sonrisa.

-De todos modos, creo que esto de bañarse con ropa empieza a ser algo muy común entre nosotros-dijo mientras se reía.

Entrelazó mi mano entre las suyas y la observó durante varias segundos.

-Tienes la piel arrugada, creo que deberíamos salir ya.

Asentí con la cabeza al tiempo que observaba como se incorporaba. Cogió la toalla que estaba colgada en la pared más próxima, la tiró en el suelo y se colocó sobre ella.

Observé detenidamente como se quitaba la camisa mojada y clavé mi vista en su ancha espalda. Segundos más tarde,sin saber el porqué, me sentí culpable y fijé mi vista en el interior de la bañera.

-¿Dónde tienes las toallas?-me preguntó mientras movía la cabeza en todas direcciones.

-En aquel armario- respondí mientras señalaba el armario que se encontraba al lado de la puerta.

Ed se dirigió de puntillas hasta el armario, lo abrió y sacó de su interior dos toallas. Se sacudió el pelo con ella y acto seguido la anudó a su cintura.

Se acercó lentamente a mi y me dio la mano para ayudarme a ponerme de pie. Lo observé fijamente. Era una situación demasiado extraña. No sabía como comportarme, sin embargo él parecía saber que hacer justo en cada momento. Me agarró con ambas manos por la cintura y me elevó en el aire hasta que mis pies entraron en contacto con la suave toalla que reposaba en el suelo. Bajé la vista incapaz de mirar sus ojos directamente. De reojo pude ver como sonreía.

-¡Beca! ¡Beca!- comencé a gritar.

Mi hermana entró en el baño segundos después. La observé contrariada mientras ella clavaba su vista en la piel desnuda de Ed. Segundos después agitó su cabeza y me miró fijamente. No pude evitar mostrar una sonrisa mientras notaba como sus mejillas se sonrojaban.

-Dime, ¿que quieres?- preguntó de forma acelerada.

-¿Puedes traerme algo de ropa seca?-pregunté mientras señalaba mi cuerpo de arriba a abajo con una de mis manos.

-Si... claro.

Observé como mi hermana abandonaba el baño a toda velocidad.

-Mmmm... creo que vamos a tener un problema con tu ropa-dije mirando a Ed muy seriamente- aquí solo vivimos tres mujeres y no se cual de nuestras prendas te podría quedar mejor...

Antes de que contestara mi hermana entró con algo de ropa. Por un momento tuve miedo de que me trajera uno mis ridículos pijamas, sin embargo ella ya había pensado en como me sentiría y me trajo unos vaqueros y una camiseta.

Me cambié rápidamente sujetando la toalla con algún que otro esfuerzo.

-Voy a buscarte algo, aunque no creo que haya nada que puedas poner- Ed me respondió con una mueca de resignación.

Caminé hacia mi habitación. En ella había dos prendas que le quedarían perfectas. Una, era su camisa y la otra era la sudadera que tanto me había acompañado en las noches de soledad. Ambas prendas me traían demasiados recuerdos. No me sentía capacitada para dejarlas, sin embargo era lo único que tenía.

Suspiré profundamente y me dirigí al baño con las prendas en la mano.

-Esto es lo único que hay...lo siento pero no hay ningún pantalón...

-Creo que podré arreglarme con esto...-susurró.

-Te esperó en es salón- cerré la puerta y le dejé tener un momento de intimidad.

Bajé las escaleras y me senté en el sofá. Beca vino corriendo desde la cocina con un ball de palomitas y se sentó en uno de los butacones.

-¿Se puede saber que hace Ed Westwick medio desnudo en nuestro baño?- preguntó exaltada.

-No es nada de lo que estás pensando-respondí con resignación.

-¿Acaso sabes lo que estoy pensando?- bromeó.

-No, supongo que no. Por cierto, podrías haber sido más discreta.- me reí.

-Ya lo se- respondió enfadada- pero créeme si te digo que para nada esperaba encontrarme esa situación. Además se me fue la vista...-añadió por lo bajo.

Ed entró en el salón con la camisa la sudadera y la toalla enroscada sobre su cintura. Lo miré de arriba a abajo y sin poder evitarlo comencé a reírme.

-Estás muy... guapo...

-Lo se...- comenzó a reírse y se sentó a mi lado.

-Beca... ¿que estabas viendo?- pregunté ya que había detenido la imagen.

-Gossip Girl...- de nuevo volvió a ponerse colorada.

-¿está interesante?- preguntó Ed mientras se reía.

-Bueno no está mal... típicos niños ricos que no hacen más que ir a fiestas y meterse en problemas... ya sabes lo típico...

-Lo sé, lo sé...-los dos comenzaron a reírse.

Permanecimos en silencio durante un tiempo viendo la serie. Cada vez que salía en pantalla, Ed comenzaba a hacer comentarios sobre sus caras y sus gestos.

-Tu personaje es un auténtico imbécil- le espeté.

-¿que dices? Chuck es el mejor de la serie- saltó mi hermana en defensa.

-creo que tu hermana me cae cada vez mejor...

-Vamos Beca... sigue así y hasta quizá consigas una cita... o lo que es mejor un autógrafo.

-Creo que deberías cambiar tu orden de prioridades...- me susurro al oído.

-Llegados a este punto, creo que el día que conozca a alguien y no pueda verlo en la televisión, se me va a hacer raro- por mucho que pasase el tiempo nunca lograría acostumbrarme a hechos como ese.

Aquellas conversaciones estúpidas hacían que por un momento no pensase en nada más. Olvidaba toda la pena que sentía en mi interior. Mi hermana era mi mejor amiga, la persona que mejor me entendía. Ed por su parte, era simplemente cercano. Su simple presencia me hacía sonreír. Con él podía comportarme como realmente era, daba la sensación de que me conocía de toda la vida igual que yo a él.

En ese momento sonó el timbre.

-Es para mí...- Beca se levantó y salió corriendo hacia la puerta.

Cuandó abrió pude ver a Sara y a un chico muy guapo al que no conocía junto al marco de la puerta.

-¿Es Chuck Bass?- preguntó Sara con un susurro que pretendía no ser escuchado sin conseguirlo.

-Si...-contestó mi hermana mientras Sara no dejaba de mover la cabeza a un lado y a otro intentando ver mejor a Ed.

-Robert Pattinson, Chuck Bass... ¿que me encontraré mañana?- preguntó Sara llena de emoción.

-Se llama Ed, y por favor no menciones a Robert delante de mi hermana...

Suspiré profundamente. Obviamente ellos pensaban que yo no los había escuchado. Ed me miró fijamente y apretó mi mano con fuerza.

Los tres entraron hasta el salón.

-Bueno a Sara ya la conoces, y bueno él es Daniel, su primo...- observé la mano de mi hermana entrelazada entre la del chico y sonreí.

-Hola... yo soy Denís...

-Yo soy Ed... y normalmente no visto así...-dijo con una sonrisa.

-Denís... quería decírtelo pero no sabía si era el mejor momento...-dijo mi hermana al comprobar como yo no apartaba la vista de su mano.

-Beca no seas tonta... que yo esté comportándome como una amargada no quiere decir que no me vaya a alegrar por ti....- era verdad. Ver a mi hermana feliz era una de las cosas que más feliz me hacía a mi también.

Beca sonrío al igual que sus amigos y tomaron asiento junto a nosotros.

Pedimos comida japonesa y cenamos juntos mientras hablábamos un poco de todo. Por un momento sentí el impulso de interrogar a Daniel, pero finalmente me visualicé como mi madre y la idea se esfumó de mi mente.

Al principio sentí un poco de miedo por si Ed se sentía incómodo. Temor que desapareció cuando comenzó a hablar sin parar durante toda la cena. No sabía lo que pensaba en aquel momento pero se le veía realmente cómodo.



Subieron a la habitación de mi hermana y Ed y yo nos quedamos en la cocina. Ya era tarde. Una idea rondaba mi cabeza pero no sabía si desde fuera se podía ver un tanto descabellada.

-Ed... ¿tienes planes para hoy o para mañana por la mañana?

-No...

-Bueno... tu ropa está mojada... y aunque ya la metí en la secadora no creo que esté lista.

-¿y?- dijo sonriéndome.

-Que... bueno si quieres puedes quedarte a dormir...- utilicé la excusa de la ropa para proteger la verdad. No quería dormir sola. Con él al lado cualquier dolor desaparecía.

-Si... por supuesto.

Acabamos de recoger la cocina y finalmente subimos a la habitación.

Me dirigí al baño para ponerme el pijama mientras Ed daba vueltas en mi habitación.

Me acosté en la cama y él hizo lo mismo.

Tengo una cama de matrimonio a la que nunca había encontrado utilidad más allá de ocupar espacio. En ese momento cada uno nos encontrábamos en un extremo sin siquiera rozarnos. Apagué la luz y permanecí en silencio hasta que el decidió hablar.

-Denís tienes que dejar de hacer esto...

-Hacer ¿que?-pregunté confusa.

-Mientras estuviste en el baño estuve mirando todas las revistas que tienes encima del escritorio. La cama huele a colonia de hombre y no creo que fuera porque ninguno durmiera recientemente entre estas sábanas. Deja de torturarte... por favor...

-Ed ¿crees que alguien puede llorar tanto como para quedarse sin lágrimas?- le pregunté cambiando de tema.

-Suena demasiado poético como para ser verdad. Creo que es una expresión relegada a historias en las que la esposa espera día y noche a un hombre que se fue a la guerra y nunca volvió.

-Poético...-repetí en voz alta para mi misma.

-Denís...para bien o para mal aún te quedan muchas lágrimas que derramar. Por mucho que ahora creas lo contrario, superarás esto y cuando menos lo esperes tus ojos que parecían secos volverán a llorar por otra razón muy distinta.

-No se como tomarme eso...

-Lo que quiero decir es que si tienes una herida no puedes pasarte el día echándole vinagre. La herida está ahí, cicatrizará cuando llegue el momento pero hasta ese entonces no tienes que recordar a cada segundo su presencia.

Lo escuché detenidamente y me acerqué a él. Me abrazó con fuerza y sin necesidad de aquel olor que se me había hecho imprescindible días atrás me quedé dormida entre sus brazos.

10 comentarios:

  1. Bloody me ha encantado (como todos :P), pero se me ha hecho un poco corto...

    Sobre todo me ha gustado esta frase...Creo q algunas veces nos vendria bin tener un Ed q nos la dijera (quien pudiera...Aunq sigo prefiriendo al señor Rob, a pesar d haberse portado como un cabroncillo...)
    ''Lo que quiero decir es que si tienes una herida no puedes pasarte el día echándole vinagre. La herida está ahí, cicatrizará cuando llegue el momento pero hasta ese entonces no tienes que recordar a cada segundo su presencia.''

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  2. ¿que dices? Chuck es el mejor de la serie- saltó mi hermana en defensa.

    Que bien me cae Beca!!!!!!Jajaja



    Oye, tu te lo debes estar pasando pipa escribiendo esta parte pero yo no y Denis tampoco. Ed es adorable pero no donde esté roberto..dios, Ed es Jacob sólo que menos imbécil =O

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  3. Ala tiaaaa, no hagas a Ed tan adorable..que no me mola xDD

    muaaaaaaaa guapa!

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  4. Que adoreibol Ed no?? Rob da señales de vida jooooder!!!
    A ver y por qué Denis le da la sudadera de Rob a Ed nonono!

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  5. jajajajaja... todas coincidimos.... que vuelva Rob!!!... jajajajajaja

    Muy bueno el cap bloody!!!!

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  6. ROB ROB ROB... que mono ED :D:D:D
    bloooody me ha encantao el capitulo x)
    YO NI MUERTA LE DOY LA SUDADERA, NO SEÑOR xD pero en fin, y beca... uuh veremos que pasará con ella y su nuevo novio *-* y rob? qué será de rob? seguramente ya debe estar grabando y el pobre jodio no sabe que tendra que viajar a cannes xD ajjajaja
    un besoooooooooooote :*

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  7. Bueno yo creo q Rob es un gran IDEOTA y se esta comportando como el personaje de Edward cuando deja a bella y eso me parece una estupides si real mente la amara no haria eso. Pienso q Denis tiene derecho a ser feliz y quien mejor q Ed q la esta ayudando a seguir adelante salado ROB q la dejo. Despues q no vuelva arepentido pq no tiene derecho de decir nada ni hacer nada. Y le deseo lo mejor a ED. Que sea feliz con denis.

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  8. Hola,soy el Posi. Para cuando el siguiente? me ha encantado el cap.
    Bsos nenita.

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  9. a ver como es eso de q denis le de la sudadera de rob, ya se que se porto como un gil... pero como dice la cancion de maria isabel ,pues va a ser q no no jajajja.por cierto me encanto esta frase: crees que alguien puede llorar tanto como para quedarse sin lágrimas

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