jueves, 14 de mayo de 2009

Capítulo 33

Me dirigí a la habitación de mi hermana dispuesta a salir a la calle. Mis días de encierro tenían que finalizar.

Al atravesar la puerta de la estancia Beca me miró fijamente de arriba a abajo.

-¿De verdad piensas salir así a la calle?- dijo un tanto desconcertada.

-Sí...- me encogí de hombros como respuesta.

-Denís ¿tu te has visto? Una cosa es que estés moralmente destrozada y otra muy distinta es que lo vayas proclamando a gritos.

-¿Que le pasa a mi ropa?- pregunté ofendida.

-Eres un cuadro de pies a cabeza, y es más, lo calificaría de abstracto.

Me agarró de la mano y me llevó de vuelta a la habitación. Comenzó a sacar ropa del armario mientras yo la miraba con incomprensión.

-Ponte esto.-dijo señalando la cama en la que había colocado las prendas que había seleccionado- no acepto una negativa por respuesta.

No tenía ganas de discutir así que me puse lo que ella me había mandado sin rechistar.

-¿Ahora mejor?- dije con resignación.

-¡Mucho mejor!- dijo llena de emoción. Su optimismo desmesurado comenzaba a irritarme.

Salimos de casa y en la puerta Beca me miró fijamente ya que no sabía a donde me dirigía ni que pensaba a hacer.

-Vamos a una perfumería.

-A una perfumería-dijo con sarcasmo.

-Si ¿no puedo comprarme una colonia?

-Si, si... vamos.

Después de recorrer todas las perfumerías que habíamos encontrado a nuestro paso, no había encontrado lo que buscaba. Cuando estaba a punto de darme por vencida vimos un pequeño establecimiento que no llamaba demasiado la atención.

-Por probar...- mi hermana suspiró desesperada y sin mediar palabra me siguió.

Me dirigí directamente a la sección de caballeros y comencé a oler las muestras una a una.

-Creo que con todas las que llevas probadas ya no distingues los olores...-dijo mi hermana que en ese momento me miraba con tristeza.

Cuando de nuevo estaba a punto de darme por vencida, cogí de la estantería un frasco negro que no había visto anteriormente. Me llevé el probador a la nariz y comencé a gritar y a dar saltitos.

-¡Es este! ¡Es este!- dije mientras zarandeaba a mi hermana.

-Menos mal... y suéltame que me estás haciendo daño...- dijo con una sonrisa.

Me dirigí a la caja y lo pagué. Al salir de la tienda me di cuenta de que estaba sonriendo. Mi primera sonrisa en dos semanas.

Llevaba diez días durmiendo con la sudadera de Robert. Cuando mi hermana se había dado cuenta la había puesto para lavar. Los últimos cinco días sin ella, dormir se había convertido en un infierno.

Existen muchas personas que tienen manías sin las cuales no logran conciliar el sueño. Aquella se había convertido en la mía personal. Ahora que tenía su colonia podía volver a dormir tranquila.

-¿Ahora a donde vamos?-preguntó mi hermana enarcando las cejas.

-Necesito que me hagas un favor...

-¿Que?- por su tono pude notar que no iba a estar totalmente dispuesta.

-Compra todas las revistas que encuentres en las que pueda salir Robert.

Me miró durante unos segundos con la mandíbula desencajada y finalmente asintió.

-Está bien te las compraré ¿que vas a hacer tú?

-Tengo que hacer un recado... aquí en diez minutos.

Me alejé de aquel lugar a toda velocidad y caminé hacia la librería en la que había comprado días atrás el libro de mitología.

-Buenas tardes ¿en que puedo ayudarle?- me preguntó una mujer de unos treinta años morena y con gafas.

-Bien... me gustaría cambiar un libro... era para regalo pero... no le gusto- mentí. Cada una de aquellas palabras me dolió profundamente. Sabía que aquel libro le habría encantado en caso de que lo hubiese visto.

-¿Por cual lo quiere cambiar?- dijo la dependienta despertándome de mi ensoñación.

-Por Luna Nueva...¿lo tienen?

-Oh claro que lo tenemos. Últimamente no hacen más que venderse. La verdad es que yo los leí y están muy bien. ¿Leíste el primero o viste la película?

-Eh... vi la película...

-Normal... con ese actor como para no verla. Además es inglés y tan guapo... ¿no te parece?- la observé fijamente durante unos segundos intentando de forma fallida disimular una mirada de odio.

-No, no me lo parece, no me parece guapo y además con el tiempo se convertirá en un idiota sin principios maniquí de Hollywood -contesté secamente.

La dependienta me miró fijamente como si estuviese tratando con una loca cuyas palabras la habían ofendido profundamente. Apostaría a que era la primera que decía que Robert no le gustaba. Se marchó y a los pocos minutos volvió con el libro. Le entregué el ticket y tras comprobarlo me devolvió la diferencia. Sin mediar ninguna palabra más abandoné la tienda.

Me dirigí al primer estanco que encontré y me compré una cajetilla y un mechero. Encendí un cigarro y caminé hacia el lugar donde había quedado con Beca.

En aquel momento de desesperación me aferraba al mínimo detalle que me podía recordar a Robert. Cada calada me hacía recordar de nuevo cada uno de sus besos, no con precisión desde luego, pero aquella era la única forma de aferrarme a mis recuerdos.

Llegué a junto de Beca que en ese momento me miraba como si me tratase de un espejismo.

-¿Se puede saber que haces fumando?- preguntó de forma amenazadora.

-Hace tiempo que fumo...-mentí.

-Eso es mentira. Tu ropa no huele a tabaco y tu aliento tampoco. Si pretendes engañarte a ti misma adelante ,porque a mi desde luego no me engañas.

-No intento engañar a nadie es solo que...

-Denís se que lo estás pasando muy mal y se perfectamente lo que intentas hacer con esto. Tienes que dejar de torturarte a ti misma, intentando olvidar es de la única forma que lo lograrás.

-¿y quien dice que yo quiera olvidar?- le dije con furia.

-En este caso no se trata de lo que desees o no, es una necesidad.- Ante estas palabras sentí como las lágrimas volvían a brotar nuevamente de mis ojos.

-Vamos a casa- dije entre sollozos.

Al llegar a casa cogí las revistas y subí directamente a mi cuarto. Me senté en la cama y comencé a buscar entre sus páginas cualquier señal de Robert. El resto de contenidos me daban igual.

Encontré muchas fotos de su llegada a Vancouver. Al volver a verlo se me hizo un nudo en el estómago. Es como si por un minuto hubiese olvidado lo guapo que era. Al ver las imágenes cientos de recuerdos atravesaron mi mente.

Observé las páginas del resto de revistas y las mismas fotos volvieron a surgir ante mis ojos. Todas las revistas trataban lo mismo, todas menos una. Leí el artículo palabra por palabra.

“Robert Pattinson encandilado de una stripper

Robert Pattinson es uno de los hombres más deseados del momento. Fuentes cercanas informaron recientemente de que la relación con su novia había llegado a su fin.

Pero Robert es un hombre y sus hormonas piden “guerra”, de modo que cuando se aleja del set de filmación de “Luna Nueva” suele frecuentar un exótico local de strip tease de Vancouver llamado Brandi’s donde, al parecer, se ha encandilado con una bailarina llamada Kendra, que ofreció un baile privado a Rob la primera vez que este visitó el local.

Un amigo de Pattinson ha revelado a los medios que Kendra: “Es preciosa y muy sexy. Se parece a Bo Derek en la película ‘10′”

Lo volví a leer confusa y cuando lo finalicé comencé a llorar. Robert me había avisado, quizá aquello no era más que un rumor. Sin embargo, si parte del artículo era cierto, quizá lo otro también lo fuese.

Mi hermana entró en la habitación en ese mismo momento con el móvil en la mano y me observó fijamente mientras movía la cabeza de lado a lado.

-Es para ti...

-¿Quién es?

-Coge- me entregó el móvil y permaneció sin moverse observando.

-¿Si?- contesté confusa ya que no sabía quien se encontraba al otro lado del aparato.

-Denís soy yo... ¿que tal estás?- suspiré profundamente al escuchar la voz de Ed.

-Estoy bien... ¿Cómo tienes este número?

-El día que te quedaste en mi casa usaste mi móvil ¿recuerdas? Por eso lo tengo..

-Si, es verdad...

-Bueno eso da igual. Voy a ir a verte y ya que tenía el número pensé que sería más correcto llamar primero...

-Ed no te ofendas pero preferiría que no vinieses. No quiero que me veas así... hoy solo conseguiría amargarte.- dije esto secándome las mejillas.

-Está bien... que estés bien. Un beso, adiós.

-Adiós...

Mi hermana se dirigió a mi. Antes de que le diese tiempo a hablar mi madre entró en la habitación.

-Niñas... tengo que irme. Sabéis que voy a estar fuera unos días por motivos del trabajo, así que portaros bien.

-¿quemar la casa es portarse bien?- preguntó Beca fingiendo no saber la respuesta.

Mi madre la miró con sarcasmo durante unos segundos.

-Os queda dinero en la cocina.

-Vale- dijimos las dos a la vez.

-Si tenéis cualquier problema no dudéis en llamarme, llevo el móvil.

-Vale- dijimos de nuevo.

-¡Y nada de chicos!

-Mamá... la charla sobre embarazos y demás ya tocó hace unos años. Fíate de nosotras y ahórranos así el bochorno a las tres-dijo Beca muy seria.

-Chicos... por mi parte no te preocupes. No tendrás que preocuparte por ningún chico más en el resto de mi vida- dije con tristeza.

Mi madre se acercó y nos dio un beso a cada una como despedida.

Cuando abandonó la habitación salí corriendo yo también de allí dejando a Beca sentada en la cama. Entré en el baño y sin sacarme la ropa que llevaba puesta me metí en la bañera.

Cualquier lugar en el que me pudiese sentir cómoda valía. En aquel momento, la bañera se me antojó como el lugar más seguro de toda la casa.

Kendra. Así que así se llamaba el nuevo juego de Robert. Poco había esperado para iniciar una nueva partida. Un amigo suyo había dicho que era preciosa. ¿Habría sido Tom? Quizá si. Siempre había pensado que Tom estaba de mi parte, quizá solo me equivocaba y era un buen amigo que apoyaba a Robert fuese quien fuese la chica actual sin más.

Me hundí más en la bañera y comencé a llorar desconsolada. Mezclando la tristeza con el odio. Tristeza porque le quería. Odio porque él ya había rehecho su vida.

-Está aquí- escuché a mi hermana desde el exterior hablando con alguien cuya identidad no conocía.

En ese momento se abrió la puerta y Ed entró en el baño.

Me observó durante varios segundos fijamente y sin mediar palabra se quitó los zapatos. Lo observé detenidamente intentando averiguar sus intenciones, intentando controlar de forma fallida mis lágrimas.

Ed se metió en la bañera, me besó la frente y situó mi cabeza en su hombro. Comencé a llorar desconsoladamente empapando su camisa. Daba igual, sin darme cuenta, Ed había abierto el grifo y ahora me abrazaba con fuerza.

8 comentarios:

  1. Ala tia que me vas a hacer llorar =(

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  2. Ed puede ser más monoso?

    Y Tomás es buen chaval, él no diría eso de ninguna pelandrusca stripper. Tomás mola xD

    Enserio, sácame a esta mujer de esta depresión que me lleva eh!

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  3. Ah, sí, por cierto, ME ENCANTAAAAAAAAAAA jajaj

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  4. Por favor, Ed tan mono?? jajaja no me lo imaginaba asi... :P luego Rob se morira de celos peeeeeeeeeeeeero qu va a pasar entonces con Ed?? se queda solo y triste?? o acaba con Beca??

    Me ha encantado!

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  5. Que vuelva Robbbbbb!!!!

    Me ha encantado el cap... pero que vuelva el maldito de Rob... que Ed no mew gusta nada nada.. jajajaja

    Besitos Bloody!!! Cada vez mas lindos los caps!!!

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  6. Tíaaaaa me encaaaanta!!! Me encantaaa!!! No me imaginaba a Ed así!!Que adorable, menos mal que me lo advertiste eh!
    Rob capullo k haces cn la stripper? jajajaja

    Si esta cn la stripper...dentro poco es su cumple? y volvera a londres pa la fiesta toma ya! xD

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  7. Caminante Nocturno14 de mayo de 2009, 18:42

    Menudo giro no le mandaste a la historia, ahora a ver que depara el capítulo siguiente...

    La verdad es que este está muy bien traído, pero ya te digo, a ver lo que viene después, que lo espero con cierta impaciencia!!

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  8. este capitulo me ha parecido uno de los mejores mery,a pesar de que me ha puesto triste y aunque tp aparezca rob,pero me meto en el papel de denis y el hecho de vivir con sus recuerdos ,de buscar su olor, aferrarse hasta lo imposible de todo lo que tenga que ver con el, me ha encantado, jo voy a llorar es como si yo misma fuera denis,ja q cursi soy

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