martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 27

Me desperté y permanecí con los ojos cerrados, si aquello era un sueño, no quería regresar a la realidad. Respiré profundamente con miedo y en ese momento pude sentir el aliento de Robert en mi pelo. Desvié mi mirada hacia arriba y comprobé como sus ojos estaban clavados en los míos. Moví mi cuello buscando su rostro y al encontrarlo a mi lado busqué sus labios con los míos. Me abracé fuertemente a él y encajé mi cabeza bajo su mandíbula.

-Me gusta verte dormir...- sonreí ante aquellas palabras e hice con mi cuerpo un ovillo en torno al suyo.

-¿Estuviste todo este tiempo mirándome dormir? ¿No dormiste nada?

-Bueno... son las cuatro de la tarde, créeme, aunque quisiera, mis tripas no me dejarían...

Moví mi cuerpo de nuevo y coloqué mi cabeza en la almohada mirando fijamente hacia Robert mientras él hacia lo mismo quedando nuestros ojos ahora frente a frente.

-Venga, te doy permiso para comer, pero después te quiero aquí, creo que hay muchas cosas de las que tenemos que hablar...- le sonreí y lo empujé para que abandonase la cama.

-¿Tú no vas a comer?- dijo esto alarmado mientras me miraba fijamente a lo que yo respondí con una amplia carcajada.

-Bueno en realidad, hoy llevo un día un poco raro. Entre los horarios y la resaca no tengo hambre la verdad.

-Mmmm- me miró pensativo durante un rato y finalmente se decidió a hablar- bueno, la verdad es que he hecho trampas, no he estado todo el tiempo aquí. Pero si no tienes hambre me arruinas la sorpresa...- Levantó de su lado de la cama una bandeja y la colocó delante de mí mientras sonreía.

-Robert... eres idiota... no hacía falta...- me senté para estar más cómoda.

-Bueno, el bacon quizá esté frío... -dijo a modo de disculpa- no sabía lo que te gustaba así que hay un poco de todo zumo, tostadas... es un desayuno comida, la verdad es que no me atreví a cocinar nada más elaborado.

-Hiciste bien... dudo mucho que yo me atreviese a probarlo...- lo miré sonriendo mientras él miraba hacia abajo de forma tímida.

-Una rosa... los de las floristerías se están haciendo ricos a nuestra consta...

-Bueno... cuando les quité los pétalos, deje una para regalarte... pero vamos come...- dijo esto restándose importancia.

-Y bien, ¿que hacía esta cama llena de pétalos y la habitación llena de velas?- comencé a engullir la comida y dije estas palabras con la boca llena.

-Así que no tenías hambre...-movió la cabeza a ambos lados mientras no dejaba de mostrarme su sonrisa.

-Bueno... quizá tuviese una poca...- me limpié con la servilleta y bebí de un sorbo todo el zumo. Me estaba comportando como una auténtica maleducada comiendo sin importarme nada más, pero me daba igual, Robert me quería y no creía que esto fuese a cambiar por ese detalle.

-La habitación, estaba como estaba porque después de lo de ayer... pensé que te merecías algo mejor. Quería darte una sorpresa...

-Si, pero debías de haber mirado lo de las velas, ¿que clase de imbécil las deja encendidas para que le arda la casa?

-Bueno, no contaba que las cosas sucedieran así...- en ese momento, se estaba poniendo colorado por no haber tenido aquel detalle en cuenta. Resultaba realmente tierno.

Le señalé el plato que no dejaba de mirar, dudó durante unos segundos y finalmente comenzó a comer él también.

-¿Alguna pregunta más?

-Unas mil... pero te toca.

-Antes dijiste que estabas de resaca... ¿bebiste?- comenzó a reírse fuertemente mientras yo lo miraba sin comprender.

-¿Cual es la gracia?- Le pegué un pequeño puñetazo en el brazo pero él continuó riéndose.

-Ninguna, ninguna... ¿que bebiste?

-¿Eso importa ahora?

-No... pero ¿que bebiste?

-Champagne...- al escuchar esto comenzó a reírse con más fuerza. Di la partida por pedida, estaba razonando con un niño, cuando decidiera parar ya me molestaría en hablar con él.

-Vale... ya paro... no hace falta que me mires así...

-Bueno, así que a tu “amiguita” le pegó el novio... ¿cuánto lleva con él? ¿lo conoces?- empecé a hacer preguntas como si de un interrogatorio se tratase para que me confirmase lo que ya sabía. Se lo había inventado.

-Pues no sé, hacía mucho que no la veía como pudiste comprobar...

-Así que no lo conoces...- no era una pregunta, estaba afirmando totalmente algo que me daba la razón.

-No, no lo conozco. ¿qué hiciste en casa de Ed?- era una realidad, ahora estábamos los dos jugando al mismo juego.

-Pues bien, te resumiré mi noche. Estaba esperando en la parada de taxis... llevaba como horas y Ed apareció en un coche y muy amablemente se ofreció para llevarme a casa.

-Si... Ed siempre es muy amable...-dijo con todo el sarcasmo con el que fue capaz.

-Enserio ¿que os pasa?

-Nada...

-¿me tomas por tonta? Primero la fiesta de disfraces... en el momento no me llamó la atención pero la segunda vez que os encontrasteis la reacción fue similar...

-Veo que te diste cuenta...

-No, que va... ¿es por algún papel?- dudaba que fuera por eso pero tenía que hacer lo posible para sonsacar información.

-Denís, en mi vida hay mucho más que papeles, y créeme, Ed y yo en ese aspecto ni siquiera jugamos en la misma liga.

Mi expresión en ese momento, era una mezcla entre divertimento e ironía.

-Claro, el señor aquí presente es mucho más importante, estúpida Denís como puedes olvidar esas cosas...

-No es por nada en concreto, déjalo en que no nos llevamos bien y punto.

-Bien-continué lo que había empezado como si aquella interrupción nunca se hubiese producido.- me llevó a casa y una vez parado el coche delante de la puerta empecé a llorar...
-¿Por que?- Enarqué una de mis cejas y lo miré fijamente mientras el me contemplaba confuso.

-¿Hace falta explicártelo todo?

-Eh... no...

-¿Me vas a dejar seguir o me vas a interrumpir a cada palabra que diga?

-Sigue... sigue...

-Me preguntó que pasaba y le dije que no quería ir a casa, me quiso llevar de vuelta al hotel pero se enteró de que tú no estabas allí y para que no estuviera sola me llevó a su casa. Estuvimos bañándonos en la piscina y bueno dormimos y después ya llamaste tú...- preferí no mencionar el beso. Lo había hecho anteriormente porque estaba enfadada, si esa situación no se hubiese producido nunca se lo habría mencionado. También preferí omitir el detalle de que habíamos dormido juntos. No había pasado nada, nada que tuviese importancia y sus celos ya eran suficientes sin ningún motivo que los acrecentase.

-pero te besó...- tampoco era una pregunta. Por mucho que me hubiese gustado aquel detalle no se le había olvidado.

-Si...

-¿Dónde? ¿Por qué?

-¿Como que dónde me beso? En la planta del pie si te parece... ¿que clase de preguntas haces?

-Me refería al sitio en dónde estabais...

-En la piscina... ¿qué importa eso? Y en cuanto al porqué, ¡pregúntaselo a él!-aquello era una conversación de locos, cada pregunta o afirmación que salía de su boca me dejaba en shock.

-Sí, creo que lo haré...

-Em, no, no lo harás...

-¿Por que no? Creo que si alguien besa a mi novia tengo derecho a saber el porqué.

-Quizá yo tenga unas palabritas con Amanda...

-Ella no me besó...

-Lo que hizo fue peor. No vas a hablar con Ed y tema zanjado.

-No puedo garantizar mi palabra...

-No lo hagas... solo te garantizo yo a ti que como le dirijas la palabra para algo más que saludarlo no voy a ser tan comprensiva como lo fui hoy. Tú verás...

Me miró como un niño pequeño mira a su madre cuando esta le prohíbe comer cualquier dulce antes de la comida.

-Te odio...

-Yo también te quiero Robert...

Se acercó a mí, situó su pierna por encima de las mías, me abrazó fuertemente con uno de sus brazos y me acercó a su cuerpo. Besó mis labios con fuerza mientras con su mano acariciaba mi cuerpo debajo de las mantas.

Lo aparté suavemente de mí y lo miré con cariño.

-Robert, necesito una ducha...

-Ahora que lo mencionas creo que yo también...- me miró con sonrisa pícara.

-Ha sido un día muy largo, necesito una ducha sola. Necesito pensar.
-Vale... pero mañana va a ser un día normal y no te me podrás escaquear tan fácilmente.

Le di un beso en la frente, me levanté y me dirigí a la puerta del baño que se encontraba en el interior de la habitación.

Cerré la puerta sin echar el cerrojo y me dispuse a entrar en la ducha.

El día anterior había sido horrible. Parecía como si durase más que un día normal. Habían pasado tantas cosas en solo 24 horas que intenté recordarlas todas. Desde luego en mi tranquila vida aquello no era lo habitual.

Abrí el grifo y sentí el agua caliente rozando mi piel. Me enjaboné y me aclaré. En ese momento me di cuenta de que no había cogido una toalla.

-Denís...-Robert estaba golpeando la puerta desde el otro lado.

-¿que? Ni se te ocurra entrar, no me hago responsable de mis actos...

-Supongo que entonces te irá muy bien con tu toalla invisible...-pude escuchar como se reía.

-¡Imbécil! ¿Por que no tienes las toallas en el baño como la gente normal?

-Porque el no ser normal es parte de mi encanto...-puse una cara que reflejaba sarcasmo aunque él no pudiese verla.

En ese momento, Robert entró en el baño. Sin previo aviso, abrió la mampara.

-Te dije que no me haría responsable de mis actos...

Robert levantó sus brazos en señal de rendición. Lo miré fijamente, le sonreí y cuando menos se lo esperaba apunté la alcachofa de la ducha en su dirección y comencé a mojarlo. Salió corriendo hacia la puerta cuando ya estaba completamente empapado, en ese momento cerré el grifo y me quedé mirando para él.

-Que sepas que no te lo mereces...- dijo mientras me envolvía con la toalla e iba secando cada parte de mi cuerpo.

-Sabes que sí...- puse voz de niña buena, me puse de puntillas y lo besé.

Salí a la habitación y mi maleta ya se encontraba encima de la cama. Me puse unos vaqueros y una camiseta floja mientras Robert se cambiaba la ropa mojada.

-¿Que vamos a hacer ahora?

-Voy a ir a mi casa, creo que es hora de dejar de huir de los problemas y enfrentarme a ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario