martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 25

Mis ojos percibieron la entrada de los rayos solares. Me di la vuelta esperando dormir un poco más.

-¿Estás despierta?

Abrí los ojos lentamente, y pude ver a Ed acostado a mi lado. Examiné el lugar donde me encontraba, era una amplia habitación que no había visto antes y me encontraba en una cama. Repasé los hechos de la noche anterior, había estado borracha, mi dolor de cabeza me lo indicaba, pero estaba completamente segura de que no había pasado nada. No, definitivamente no había pasado nada. La noche anterior no había estado en aquella estancia.

-Si, estoy despierta... ¿que hago aquí?

-Bueno... ayer te quedaste dormida, el sofá no es muy cómodo así que te traje en brazos hasta aquí, haciendo malabares para no despertarte.

-Eh... gracias...-fue todo lo que pude decir, llevé mis manos a la cabeza y me la apreté con fuerza, sentí como si me fuera a estallar de un momento a otro.

En ese momento, sonó el móvil en mi bolso, que se encontraba en el suelo de mi lado de la cama. Me incliné para cogerlo y sin mirar quien me llamaba contesté.

-¿Si?- mi voz sonaba totalmente dormida, e incluso moribunda.

-Denís... ¿dónde estás? ¿estás bien? Acabo de ir a tu casa y tu hermana me ha dicho que ayer no apareciste por allí en toda la noche.

-Estoy en casa de Ed...

-¿Como?

-Que estoy en casa de Ed...- le hablé lentamente como si fuera deficiente y no entendiera mis palabras.

-Ya lo había oído...Voy a buscarte ahora mismo, en cinco minutos estoy ahí... llama a tu hermana que está preocupada. Realmente está...-En ese momento el teléfono se quedó sin batería. Lo miré desafiante maldiciendo contra él e intenté volver a encenderlo. Imposible, el teléfono no daba señales de vida.

-Toma el mío, llama.- Ed me pasó su teléfono, lo miré dubitativa durante unos segundos y finalmente marqué el número del móvil de mi hermana. Robert, había dicho que en cinco minutos estaría allí, era una tontería llamarlo.

-¿Si? ¿Quien es?- mi hermana contestó al primer tono.

-Beca soy yo... escúchame...

-Denís ¿donde estabas? Acaba de venir Robert preguntando por ti, yo pensé que estabas con él, pero al ver que no era así me preocupé.- La voz de mi hermana, sonaba realmente angustiada. Me costaba entenderla con claridad ya que hablaba entre sollozos.

-Estaba en casa de Ed... tranquila, estoy bien.

-¿Quien demonios es Ed?-preguntó de forma acusadora.

-Ed...- lo miré ya que no me acordaba de su apellido, y este me lo dijo- Westwick, estoy en casa de Ed Westwick.

-¡Oh dios mío! ¿Estás en casa de Chuck Bass?-comenzó a gritar como una loca.

-¿Pero tu que fumas? Te estoy diciendo que se llama Ed no Chuck - le hablé con cierta prepotencia. Se había vuelto loca. A mi lado, Ed comenzó a reírse.

-Es su personaje en una serie... ¡es guapísimo!

-Para empezar, no es para tanto, así que no te emociones, y segundo te dejo que va a venir a buscarme Robert ahora. Un beso adiós.- Colgué el teléfono y se lo devolví a su dueño.

-¿No conoces a Chuck Bass?- me preguntó entre risas.

-Hasta que me encontré por casualidad con él, no conocía a Robert Pattinson... ¿te parece que voy a conocer a Chuck Bass?

-Eso fue un golpe bajo...

-Pues me alegro de que duela. Por preguntar...

Lo miré y comencé a reírme camino hacia la puerta.

-¿Donde está mi ropa?- Se levantó de la cama y se marchó de la habitación, volvió con mi ropa en una bolsa, todavía mojada.

-La puse a secar, pero no valió de nada...-se disculpó.

Finalmente, tras mucho pensar en que iba a ponerme, Ed me dejó elegir de entre sus camisas la que más me gustase. Elegí una blanca y me la puse con las medias, que sí habían secado, los zapatos de tacón y la chaqueta. Cogí el bolso,me dirigí a la puerta dispuesta a esperar a Robert, pero él ya estaba delante de la casa dentro de un coche que estaba aparcado.

Al verme, salió y me esperó pegado a la puerta del conductor. Me despedí de Ed y caminé hacia el vehículo. Robert me miraba fijamente, y de vez en cuando apartaba la vista de mí para dirigirla a Ed.

Cuando llegué a su lado, me agarró por la cintura me acercó suavemente a él y me besó con una pasión desmedida. No sabía que intención tenía exactamente, nunca me recibía de aquella manera, pero en es ese momento, yo me sentía un trofeo y no me gustaba lo más mínimo.

Me aparté de él y entré en el coche.

Viajamos todo el camino en silencio. Con la música de la radio, como único sonido de fondo. Estacionó el coche delante de su casa. Bajó mi equipaje, que debía haber recogido cuando estuvo en mi casa, del maletero y abrió la puerta de casa. Yo, por mi parte, simplemente me remetí a seguirlo.

Entramos en casa, y como dos desconocidos continuamos mirando al suelo sin hablar. Si él no lo hacía, yo tampoco. Llevaba muchas horas guardándome lo que sentía. Por otras más no me pasaría nada.

-Denís... ¿que hacías en su casa? ¿por qué llevas su camisa?- Lo miré para contemplar su expresión, sin embargo él continuaba con la vista clavada en el suelo.

-Yo... ayer me llevó a casa, no quise bajar y finalmente dormí en su casa... Llevo su camisa porque mi ropa está mojada...

-¿Así que tú y él...?-No acabó la frase, pero sinceramente prefería que hubiera sido así, no quería oír de sus labios lo que estaba pasando por su mente.

-Así que él y yo ¿que?-Tener que preguntar aquello me parecía surrealista, definitivamente no podía creer que él pensara eso.

-¿Pasó algo?-Miró fijamente mis ojos al preguntarme esto.

-¿que si paso algo? De verdad , si tienes que preguntarme eso, realmente no se que haces conmigo.- no lo pretendía, pero como cada vez que me enfadaba, mi voz se elevaba cada vez más con cada palabra- fui a su casa porque sabes perfectamente que no quería ir a la mía. - preferí callarme antes de convertirme en una auténtica histérica que comenzaba a recriminar cosas que se debería callar.

-Podías haberte quedado en el Hotel- su voz, sonó a un reproche. No lo aguanté más, y estallé.

-¿Que podía haberme quedado en el Hotel? Claro que podía, podía quedarme allí sola lamentándome porque después de tres meses, la misma noche en la que decido perder la virginidad con mi novio éste se va y me deja sola...

-Amanda me necesitaba...

-¿Y yo no? ¿Yo no te necesitaba? Solo porque en un día discutí con mi madre y decidí irme de casa, solo porque fui a una fiesta en la que nadie me aceptó, solo porque simplemente te necesitaba ahí, tenías que haberte quedado conmigo. Pero claro tu querida amiga Amanda es más importante que yo.

-Le pegó su novio ¿vale? Tenía que estar con ella por si él volvía, ¿tan difícil es de entender?- ahora era él, el que había comenzado a gritarme.

-¿Como voy a entender algo que no se me explica?

-¡No me diste tiempo!- aquello parecía una competición cuyo ganador era el que más alto vociferase.

-¡No te podía dar tiempo! Por si no lo recuerdas... ¡te fuiste!

-¡Tenía que irme!

-Sí,claro que tenías que irte, porque Amanda no tiene más amigos que tú. Y como total tú no estabas haciendo nada importante tampoco te molestaba acompañarla. Si tantos problemas tiene ¡que le pague a un guardaespaldas que seguro que le sobra el dinero! Estoy convencida de que se lo inventó todo.

-¡Deja de comportarte como una niñata celosa!

-¡Me dice a mí que deje de comportarme como una celosa el que piensa que me tiro a todo lo que se mueve! Pues que sepas que estoy convencida de que ni siquiera tiene novio.

-Eres una egoísta...

-Y tú un imbécil. Ya dejaste muy claro cuales son tus prioridades. Yo fui capaz de enfrentarme a mi madre por ti, y tu ni siquiera eres capaz de decirle a una amiga que estás ocupado... ¿sabes que te digo? Que no se que hago contigo. Si te digo la verdad, no se porque aparté a Ed cuando me besó.

Me di la vuelta, agarré la maleta con mi ropa y me dirigí a la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario