martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 22

Respiré profundamente concienciándome nuevamente de la situación que estaba a punto de vivir mientras mi hermana apartaba las cortinas para mirar por la ventana.

-¡Voy a por la cámara!- Beca salió corriendo y volvió antes de que me hubiese dado tiempo a abrir.

Abrí la puerta y allí estaba él, mirándome con una amplia sonrisa. Llevaba un impecable traje negro, una camisa blanca y una corbata negra. Me miró con sonrisa pícara y me besó de forma rápida.

-Si esto fuese una película americana, seríais los reyes del baile.-Robert y yo, miramos para mi hermana mientras esta no hacía más que sacarnos fotos.

-Vamos, no querrás llegar tarde a tu primera aparición en sociedad...

-Vamos...- lo volví a mirar de nuevo llena de incomprensión. Robert siempre estaba guapo, pero con traje, parecía algo superior a un humano común.

Cuando se apartó de la puerta, pude ver una larga limusina negra, que hasta aquel entonces no había llamado mi atención, ya que mis ojos estaban muy ocupados mirando a Robert.

Me agarró de la mano y me acompañó hasta la puerta. La abrió, y me invitó a entrar. Mi hermana, seguía en la puerta sacando fotos y en ese momento se despedía moviendo su mano. Le mandé un beso y entré en el interior del vehículo.

-¿Una limusina?

-Cortesía de la organización...

-Creo que me empiezan a caer bien...- dije esta frase, de un modo que por mucho que lo pretendía, no sonó para nada creíble.

-Denís, ¿que pasa?

-No sé, supongo que estoy nerviosa, no estoy acostumbrada a esto.

-Tranquila, te prometo que no te dejaré sola.-Agarró fuertemente una de mis manos, indicándome que estaba a mi lado, que no se alejaría de mí.

-Más te vale...- le sonreí y le di un beso en la mejilla.

Seguimos el resto del trayecto en silencio, agarrados de las manos y sin mediar palabra. En mi interior, me encontraba confusa y asustada, temerosa por encaminarme a un mundo que no me correspondía.

El vehículo, se detuvo en ese preciso momento. Dejé escapar un leve suspiro y me dispuse a abandonar a aquel coche que evocaba un lugar seguro.

Bajamos, y nos dirigimos entre algún que otro flash a la puerta del hotel en el que tenía lugar el evento.

Pasamos a través de una puerta giratoria, y una joven nos recibió escoltada por dos altos guardaespaldas.

-Síganme por favor.

Nos llevó hasta un amplio hall, en el que había muchas personas que cuchicheaban entre sí. Robert no me había contado nada acerca de lo que se celebraba esa noche, pero no era necesario ya que allí no había más que jóvenes. Sin duda, aquello estaba dirigido a las nuevas promesas del cine, teatro y televisión.

-Denís, tenemos que dirigirnos al photocall- Robert agarraba mi mano con fuerza, sin embargo aquello no bastaba para calmar mis temores.

-No quiero ir, no me obligues por favor- mi voz sonó como una súplica.
-Nunca te obligaría a nada, nunca lo he hecho y no va a producirse esa primera vez.

-No quería decir eso, ¿es necesario que vaya?

-No, pero que vaya yo si. Te decía que me acompañaras, porque te prometí que no iba a dejarte sola.

-No te preocupes, creo que durante unos minutos no me pasará nada por quedarme aquí.

-De todos modos, te estaré vigilando.-me sonrió en un primer momento, me besó y se alejó volviendo la vista atrás para mirarme, yo hacía un gesto afirmativo con la cabeza para que reanudara su camino, sin embargo él volvía a mirar en mi dirección una y otra vez.


Cuando los primeros minutos se me estaban haciendo eternos, dos jóvenes aproximadamente de mi edad se acercaron lentamente a mí.

-Perdona mi indiscreción... ¿en que serie sales? No me suenas del cine ni tampoco me suenas como cantante- dijo la más alta de las dos, preguntando con un cierto aire de prepotencia mientras la segunda no dejaba de mirarme de arriba a abajo expectante.

-En realidad, vengo de acompañante...

-¿Acompañante de quien?

-De Robert...

-¿De que Robert?

Aquellas dos chicas, eran unas auténticas entrometidas que me estaban sometiendo al tercer grado, y aunque creo que sabían perfectamente a que Robert me refería, intentaban que sus sospechas no fuesen ciertas.

Dirigí la mirada hacia el lugar donde se encontraba Robert, y acto seguido las dos jóvenes giraron la cabeza en la misma dirección.

Cuando comprobaron quien era mi acompañante, su expresión cambió y las dos me dirigieron una abierta mirada de odio.

-¡Cuanto tiempo!- Cuando una de las chicas se disponía a decir algo, un chico bastante guapo al que no conocía, se dirigía hacia a mí.

-¿Perdona?- Estaba claro que me estaba confundiendo con alguien, pero el chico estaba convencido, me agarró de un brazo y me alejó de las dos chicas.

-Era una estrategia para librarte de las dos pesadas. Disculpa si eran tus amigas, pero abiertamente debo decirte que no las soporto.

-Em... bueno... muy amable por tu parte, pero a decir verdad no entiendo el porqué, no me conoces de nada.

-Bueno, eso según lo miremos, no es la primera vez que te veo, “angelito”.-Pronunció esta última palabra con cierto sarcasmo y entonces pude entender su frase anterior.

-¿Eras tu el demonio de la fiesta de disfraces?- pregunté con cierta duda aunque estaba totalmente convencida de que era él.

-Sí, el mismo. Ed Westwick.-me sonrió y estrechó mi mano.

-Denís Rose, encantada-le devolví una sonrisa verdadera, le estaba bastante agradecida por haberme apartado de las víboras.

En ese momento, noté como alguien agarraba mi cintura, me giré y pude ver a Robert contemplando a Ed con cierto odio.

-Ed...

-Robert...

Los dos se saludaron mutuamente con cierto rencor. Cuando Robert se disponía a dirigirme hacia otro lugar, una chica rubia llegó a paso rápido, me apartó de su camino y abrazó a Robert de una manera exagerada.

-¡Robert! ¡Cuanto tiempo! ¡Estás tan guapo! No me puedo creer que al fin vuelva a tenerte delante.

Observé aquella situación. Era totalmente subrealista. Tenía a un practicamente desconocido situado al lado, contemplando al igual que yo como una chica se abalanzaba sobre mi novio.

Pudé ver como Robert se soltaba educadamente de ella, me agarraba de la mano y me posicionaba a su lado.

-Denís, esta es Amanda, una amiga.

-Amanda, esta es Denís, mi novia.- En aquel momento, creo que de no haber sido una situación tan violenta me hubiese reído a la cara de aquella pobre chica, la palabra novia era algo que no esperaba oír.

Nos despedimos de los dos y nos acercamos hacia la mesa, tomamos asiento y nos dispusimos a cenar.

Cada plato, era más elaborado que el anterior. En un primer momento, la situación era muy tensa, pero conforme el tiempo avanzaba, Robert comenzó a hacerme sentir como si solo estuviesemos allí los dos. Como si lo demás no importase y solo se tratase de una cita más.

-Robert, ¿puedo hacerte una pregunta?

-La vas a hacer de todos modos, así que sí, puedes.

-¿Que clase de relación hay entre Amanda y tú?

-Amigos, somos amigos ya te lo he dicho.

-¿Nunca ha habido nada más entre vosotros?

-No...¿por que?

-Porque está mas que claro que le gustas...

-¿Y eso por que lo dices?

-Llámalo sexto sentido si quieres, pero un invidente también lo notaría...

-¿Estás celosa?- me miró enarcando sus cejas mientras me enseñaba todos sus dientes.

-No. Si estás conmigo es porque quieres, no por obligación. Si empezase a pensar en todas las mujeres que tendrían algo contigo si tu quisieras, me volvería loca. Por eso no lo hago. Como ya te he dicho estás conmigo porque quieres.

-Así es- agarró mi mano debajo de la mesa, y la mantuvo así el resto de la cena.

Llegó un momento, en la que los camareros recogieron las mesas y nos dirigimos a un salón con música. Estaba decorado con paredes forradas de terciopelo granate. El techo estaba muy elevado, y en el había una alta cúpula de cristal rodeada de enormes lámparas doradas.

-Tengo que ir un momento a recepción. Te agradecería que me esperaras aquí.

-No hay problema, pero no tardes mucho.

El tiempo que Robert se ausentó, lo dediqué a observar la estancia. Estaba absorta mirando los ribetes de las cortinas cuando noté un golpe en un brazo.

Miré al frente y vi a tres chicas posicionadas delante de mí. Las observé durante un instante esperando a que soltasen el motivo que las había llevado hasta mí.

-Disculpa, ¿podrías traerme un bloody mary?-la chica me miró con expresión divertida mientras las otras dos se reían a coro.

-perdona ¿que?

-Ah,lo siento creía que eras la camarera...- las tres chicas estallaron en una profunda carcajada.

-No, no ves que lleva ropa de marca... ¿cuando crees que tu novio se cansará de gastar tanto en ti y dejará de traerte a estos eventos o quiza hasta te deje?

Antes de que me diese tiempo a contestar, las tres chicas se dieron la vuelta y se alejaron de mí. En ese momento sentí unas ganas inmensas de llorar, o de agarrarlas y pegarle una bofetada a cada una de ellas. Sin embargo intenté mantener la compostura.
-Como se que no quieres volver a casa, he reservado una habitación arriba. Si quieres, podemos subir...-Robert me susurró estas palabras al oído y acto seguido comenzó a andar volviéndose para mirarme de forma seductora.

Lo analicé durante 5 breves segundos, aquel era el lugar donde menos quería estar en ese momento, y estar a solas con Robert era lo que más ansiaba en el mundo. Comencé a andar rápidamente hasta que me posicioné a su altura y sin mirarlo agarré su mano.

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