martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 19

-Denís, Denís… -escuché aquella voz suspiré y continúe con los ojos cerrados.

-Denís, despierta…-Robert acariciaba uno de mis pómulos con su mano, mientras enroscaba sus dedos en mi pelo.

Abrí los ojos y permanecí inmóvil, sin apartar mi cabeza de su pecho.

-Me gustaría despertarme así todos los días- era lo único que tenia claro en ese momento, no me importaba si nevase o lloviese, si fuese en Londres o en Japón, quería dormir todos los días abrazada a Robert, y que su cara fuese lo primero que viese cada mañana.

-A mí también me gustaría, pero la próxima vez, creo que superaré tus expectativas y dormiremos en una cama.- giró sobre si mismo, apoyándose en su costado derecho, se desplazó hacia abajo hasta que nuestros rostros quedaron a la misma altura y me besó.

-¿Cuánto tiempo he dormido?

-Pues… unas 6 horas…- dijo mientras miraba su reloj.

-Así que son…

-Las 2, sí…

Me levanté corriendo y fui a buscar el móvil, le había quitado el sonido para ver la película y me había olvidado completamente de el. Mi madre me había llamado 42 veces, mi hermana me había mandado unos 20 mensajes contándome los planes que había llevado a cabo para distraer a mi madre. Un mensaje llegó en ese momento.

“Si no vienes en media hora, mamá llamará a la policía, intente distraerla pero fue imposible, un beso”

-Robert tengo que irme…

-Quédate conmigo, mañana a primera hora te llevo a casa. Te lo prometo.

-¿Te has vuelto loco? ¿Quieres que mi madre me ponga en búsqueda y captura? O peor… ¿Qué me mate?

-No, de momento no tengo ganas de convertirme en viudo…-sonrió mientras se levantaba del suelo del jardín- voy a acompañarte.

-No esperaba menos…

-¿Quieres que te deje una sudadera de mi hermana?

-A decir verdad, prefiero la tuya…- agarré su mano con fuerza y me puse de puntillas para besarlo.


Caminamos a paso rápido hacia mi casa, Robert se empeñaba en ir despacio, por lo que yo tenía que tirar una y otra vez de él para que caminara más deprisa.

-Te dejo aquí, en cuanto llegue a casa, voy a encender la televisión por si ya está tu foto en las noticias.

-No me extrañaría nada…

Nos despedimos en la puerta de mi casa. Metí la llave en la cerradura, Robert permaneció mirándome hasta que estuvo completamente seguro de que ya estaba en el interior.

Me descalcé en la entrada y caminé de puntillas dirección a las escaleras.

-¿A dónde te crees que vas señorita?- Mi madre se encontraba detrás de mí, había encendido la luz, y yo como acto reflejo había soltado un pequeño grito.

-Pues me dirigía a mi habitación…

-¿así? sin ninguna explicación?

-si…

-¿Dónde y con quien estuviste?

-Pues estuve…-pensé durante unos segundos en mentirle, pero las madres tienen un sexto sentido, la mentira solo serviría para ocultarle la verdad unos días más- con mi novio.- Cada una de las letras salió de mi boca como si hubiese alguien oculto en mi lengua que no las quería dejar escapar.

-Muy bien-dijo mirándome de arriba abajo- llámalo y dile que mañana está invitado a comer.

-Vale…

Subí rápidamente los escalones, me puse el pijama, y me acosté en cama pensando en como le diría a Robert al día siguiente que estaba invitado a comer, aunque la propuesta no era solo una invitación, era una clara obligación.

Me levanté, me puse su chaqueta por encima del pijama, y me quedé dormida. Esta vez no podía escuchar su voz, sin embargo el tener su olor conmigo, confundía a mis sentidos haciéndolos creer que el también estaba allí.



Abrí los ojos, me giré para mirar el despertador, y al ver q eran las 10 de la mañana cogí el móvil.
Sabía que Robert no iba a estar despierto, pero aún y así cuanto antes se hiciera a la idea de que iba a comer con nosotras mejor sería.

Los pitidos del teléfono sonaron y sonaron, cuando ya no esperaba obtener respuesta, alguien al otro lado de la línea descolgó.

-¿Si?- Robert contestó con voz de dormido.

-Robert, tengo una mala noticia para ti…

-¿Y no puedes esperar a que este más despierto y pueda por lo menos digerirla?

-No, es algo serio…

-Dispara…

-Mi madre quiere que vengas a comer hoy.

Permanecí a la escucha, y después de varios minutos, Robert se vio capacitado para contestar.

-¿A que hora?

-A la 1.30.

-Ahí estaré.

El resto de la mañana, estuve demasiado ocupada como para pensar en lo que estaba a punto de pasar. Limpié la casa de arriba abajo, fregué las bajillas tres veces y monté la mesa en el comedor.

El timbré sonó, miré el reloj de madera de la entrada, y vi que la hora había llegado.

Abrí la puerta y allí estaba él, acercó su cara a la mía para besarme, pero yo fui más veloz y alcancé su mejilla.

-¿Tendré que comportarme como un simple amigo?

-Por lo de pronto, si…

Robert, había elegido la ropa ideal para aquella ocasión. Llevaba unos pantalones negros, una camisa gris y una americana negra.

-Sácate las gafas de sol, y muy importante, no te comportes como un impresentable…

-pero… ¿por quien me tienes? No es que las madres se me den muy bien… pero haré lo que esté en mis manos.

-¡Hola Robert!- mi hermana bajó a toda velocidad las escaleras y le dio dos besos.

-Bueno… a Beca ya la conoces…

Mi madre salió de la cocina y caminó con cara acusadora hacia nosotros.

-Mamá… este es Robert- intercambiaron un par de miradas y se dijeron lo encantadísimos que estaban de conocerse, aunque Robert más que encantado parecía asustado, y mi madre, daba la impresión de que disfrutaba de aquella situación.

Robert había traído tres rosas, nos entregó una a cada una, y le dio a mi madre una botella de vino que ésta colocó en la mesa.

Nos sentamos en el comedor. Discretamente, agarré la mano de Robert por debajo de la mesa y la acaricié para que supiese que estaba convencida de que todo iba a ir bien.

-Las manos donde pueda verlas…- Robert intentó soltar su mano de la mía, pero yo la agarré con más fuerza impidiendo que se separaran.

-Bien, Robert… ¿ a que te dedicas?

-Eh… bueno… soy actor.

-¿Actor?- Mi madre lo miró con expresión divertida, apuesto a que lo estaba imaginando representando una obra de colegio.

-Sí mamá, es un actor conocido en todo el mundo, acaba de rodar una película que está arrasando en taquilla- Beca saltó de improvisto en un intento de defender a mi novio, aunque realmente parecía que le estaba haciendo la pelota.

-Bien, ¿y que ambiciones tienes? ¿Resulta difícil no sentir como la fama te devora?-Miré a mi madre con cierta expresión de odio, mientras Robert palidecía dispuesto a contestar.

-Bueno… como ambiciones, supongo que mi aspiración, es la de rodar muchas películas, pero no cualquier película, si no una que realmente merezca la pena, sin importarme rechazar alguna cantidad muy elevada cuando el guión vaya en contra de mis principios.

-Si…eso siempre está bien. ¿Y como os conocisteis Denís y tu?

-Bueno, coincidimos en un bar…

-Sí, había comenzado a llover mucho y yo entré allí para resguardarme…

-En un bar, ¿pasas mucho tiempo en los bares Robert?

-¡Tiempo muerto, mamá por favor!

-Perdona hija, no sabía que había censura…

Miré a mi hermana, obligándola a que dijese algo que rompiese aquella incómoda situación.

-Robert, ¿tienes algún hermano que se parezca a ti?

-No, solo tengo dos hermanas…

-¿Podrías presentarme al que hace de Jasper?

-Beca por favor, busca novio por tus propios medios…- las dos nos miramos y comenzamos a reírnos.

-¿Qué haces en tu tiempo libre, aparte de estar en los bares?

-Bueno, pues ahora quedo con Denís, y me gusta mucho tocar la guitarra…

-Mamá ¿sabes que Robert es un romántico?- intenté distraer su atención, sabía que Robert no se sentía cómodo ya que aquello parecía un interrogatorio.
-Si, me lo imagino, todos lo son al principio, hasta que nos enamoramos y ya no hay vuelta atrás…

-No le hagas caso, mis padres están divorciados y la pobre quedó un poco afectada.


-¿Queréis café?

-Sabes que no me gusta…

-No, gracias…

-Si quieres, podemos echarle unas gotas…

-¡Mamá!- una vez tomado el postre, agarré a Robert de la mano y subimos a mi habitación.

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