martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 17

Viernes

-Patti... vamos... ¡deja de ladrar!

-Mamá te va a matar...

Pude oír el crujido de las escaleras y acto seguido presioné el hocico de la pequeña perra en un intento de silenciarla.

-¡Escóndela!

-¿Dónde?- dije casi gritando, pues los nervios se estaban apoderando de mí, y en ese momento me resultaba imposible pensar de forma cabal.

-Yo que se, ¡en el armario!

Mire a mi hermana abriendo la boca para replicar, pero en ese momento la puerta se abrió y mi madre entró en mi habitación con rostro amenazador.

-Denís... dime que no hay un perro en tu habitación!

-No hay un perro en mi habitación...

-Y ahora si haces el favor... la verdad.

Antes de que me diese tiempo a articular palabra, Patti salió de detrás de mi hermana y fue corriendo hacia los pies de mi madre.

-Denís... explícame ahora mismo por que hay un perro en tu cuarto y dame una razón para que no lo eche ahora mismo a la calle- en el momento en el que mi madre empezaba a utilizar mi nombre por lo menos una vez por frase, llegaba la hora de preocuparse.

-Pues no deberías echarlo... porque no eres tan cruel, porque su dueñ..a me mataría y porque es una monada- sin acabar esa frase Patti saltó sobre mis piernas y me lamió la cara, si no supiese la verdad, habría creído que aquella escena estaba ensayada de antemano.

-Por lo menos tiene dueña...

-Si, si... sólo se va a quedar hasta el domingo...

-¿Voy a tener a ese bicho tres días metido en casa?

Mi madre y mi hermana se miraron, mientras yo las observaba sin la gracia.


1 día antes...

Estuvimos horas bailando, mientras Robert cantaba a mi oído y nos fundíamos en eternos besos. En ese momento supe, que aquello no sería algo pasajero, y que para bien o para mal, la huella que Robert Pattinson dejara en mí, me acompañaría durante toda mi vida.

-Denís, siento aguarte la fiesta... pero creo que deberíamos irnos... el director me hizo el favor pero no creo que sea por tiempo ilimitado.

-Vale, tendremos que recoger esto...

-No te preocupes... ya lo recogeré cuando venga a desmontar la cama...

Lo miré sorprendida y me sentí un poco imbécil al no haberme dado cuenta de que una cama no era el mobiliario más adecuado para aquel lugar.

-¡Vamos!-dijo mientras tiraba de mi mano llevándome hacia la salida- ¿va a ser necesario que te vuelva a coger en brazos?

-No, creo que por esta vez te libraré de mi peso y usaré mis piernas.

Recorrimos en silencio los pasillos. No eran necesarias palabras, aquel silencio era perfecto en su totalidad.

-Siempre quise hacer algo- dijo mientras observaba un extintor con una sonrisa en los labios.

-¿Y has decidido que hoy es el día en el que tu deseo se hará realidad?

-Sí... esperame aquí un momento.

Me dio un besó, se giró y comenzó a correr a toda velocidad por el pasillo en el que nos encontrábamos. ¿Que estaría planeando? Sinceramente me daba igual, si decidiera que quería plantar fuego a la moqueta en aquel momento, hubiese golpeado dos piedras para hacerlo feliz si eso fuese necesario. No me importaban las consecuencias, siempre que los dos sufriéramos el mismo destino.

En ese momento, Robert apareció corriendo por el pasillo por el que lo había visto desaparecer, con dos sillas de oficina, ambas con ruedas.

-Creo que sé lo que pretendes hacer, y como tu Pepito grillo te diré que no...¡No! ¡Rotundamente no!

-¡Venga ya! ¡Deja de pensar por un rato y diviértete!

Me senté en una de las sillas y comencé a girar sobre mi misma, mientras Robert recorría el edificio en busca de otro extintor. Una vez encontrado me dio el mio y se sentó en la silla con el suyo sobre las piernas.

-El primero que llegué a la pared del fondo gana.

Me dejé llevar por mis emociones dejando al lado mi parte racional.

-3!-quitamos la anilla, bueno, Robert quitó la anilla mientras yo luchaba contra algo que se me hacía imposible. Finalmente, dio mi batalla por perdida y me arrebató el extintor de las manos dándome el suyo.

-Gracias...

-2! De nada...

-1! YA!- antes de pronunciar la última palabra Robert había apretado el extintor y me tomaba ventaja, sin embargo, mi vena competitiva salió a flote en ese momento y comencé a gritar frases sin sentido.


El pasillo se estrechó, justo en el momento en que estaba llegando a la altura de la silla de Robert. Sin saber como, cuando me di cuenta estaba tirada en el suelo, pero el golpe había sido amortiguado por un cuerpo que se encontraba debajo de mí.

-¿Tienes carnet de conducir?

-No...

-Es un alivio...¡eres una conductora temeraria!

-¿Temeraria yo? ¡Eso te pasa por ser un tramposo!

No pude seguir replicando ya que en ese momento, Robert había levantado su cuello hacia mí y había silenciado mis palabras con un arrebatador beso.

-Vámonos antes de que llamen a la policía

-¡Tonto el último!

Hice un amago de mirada amenazadora, que no sirvió para absolutamente nada, ya que en aquel momento, Robert ya se había desprendido de mi cuerpo y corría a toda velocidad.

Me levanté y fui caminando lentamente, en intento por desesperarlo.

-Eres una sosa

-Y tu un crío...

Me sacó la lengua y acto seguido me agarró la mano mientras salíamos del edificio.

-¿Vamos a ir en taxi?

-Normalmente soy yo el vago...

-No, no es por no caminar...

-Ya... ya... -apretó mi mano con más fuerza y comenzamos a andar por la desierta calle.

-Este fin de semana, estoy invitado a una gala, he pensado, que podrías acompañarme...

-No creo que vaya a ser posible.

-Piénsalo... hotelito en las afueras, piscina, minibar gratis!

-¿Piensas comprarme con un minibar gratis?

-Bueno... por probar...
-No es que no quiera ir contigo, pero ¿que explicación le daría a mi madre? La próxima vez iré, te lo prometo.

-Te llamaré cada cinco minutos para decirte lo bien que me lo estoy pasando y lamentarás no haber venido...

-Dudo mucho que puedas divertirte si me llamas cada cinco minutos...

-Uno, que es muy polifacético...

Se detuvo en seco delante de un portal, sacó una llave del bolsillo del pantalón y la encajó en la cerradura.

-Esta es mi casa, voy a presentarte a alguien muy importante para mí.-Mis piernas comenzaron a temblar, no me sentía preparada para conocer a ningún miembro de su familia.

Antes de atravesar la puerta de la calle, un perro blanco y peludo llegó corriendo, Robert lo cogió en brazos y se giró hacia mí lleno de orgullo.

-¡Esta es Patti! Más os vale llevaros bien, o por lo menos disimularlo...-dijo mirándonos alternativamente a la perra y a mí.

-Tranquilo... puedo ser muy buena actriz...


Sonrió, mientras la expresión de su rostro cambiaba desvelando que había tenido una magnífica idea.

-Si te parece bien, estos días se quedará contigo, así te acordarás de mí todo el rato... y tendréis tiempo de conoceros.

-Lo que haces por no llamarme cada cinco minutos...

Posó al animal en el suelo, se acercó y me besó de manera que no me negaría a cuidar ni a un león.

DOMINGO


Los tres días sin Robert, habían pasado de forma lenta, aunque mi hermana, con la ayuda de Patti, había invertido todas sus energías en que no tuviese ni cinco minutos libres para aburrirme.

Había organizado un maratón de series, películas y lectura de revistas, porque consideraba que debía ponerme al día.

Habíamos paseado a Patti por las calles de la ciudad por lo menos 500 veces, y mi hermana había fantaseado imaginando los titulares de las revistas de los próximos días.

En ese momento, después de prácticamente rellenar una instancia, me habían sido concedidos 20 minutos de tregua.

El teléfono sonó, nadie más conocía mi número así que no necesité mirar la pantalla para saber de quien se trataba.

-¡Hola imbécil!

-¿Cómo está la chica más guapa del mundo?

-Pues muy bien... y el más pelota, ¿que tal se lo está pasando?

-Bien, deberías haber venido.

-Me conformaré con que me traigas algún detallito.

-Tranquila, ya metí las toallas del hotel en la maleta.

-¿Toallas nuevas? ¿Como lo sabías?-exclamé fingiendo una gran alegría mientras el se reía.

En ese momento escuché un golpe en el cristal y me giré para comprobar que había sido. Se me escapó un grito al ver a Robert mirándome desde fuera de la habitación.

-¿que pasa?¿ por que gritas?

-Un psicópata que se cree spiderman está en mi ventana.

-¿Que? Para una vez que necesitas protección y no estoy yo ahí.

-Tranquilo, parece inofensivo...

-Denís.. por favor ábreme, por muy bien que disimule esta posición no es para nada cómoda, y además la gente de la calle está mirándome y varios han sacado los teléfonos. Creo que piensan que pretendo entrar a Robar y llaman a la policía.

Recorrí la habitación, abrí la ventana y le di la mano para ayudarle a entrar.

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