martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 16

Separó lentamente sus labios de los míos, abriendo la boca para decir algo, no le dejé mediar palabra, y agarrándolo por el cuello de la camisa, lo acerqué a mí, pegando nuestros cuerpos, dejándolos sin respiración.

En un movimiento rápido, me coloqué encima de él, y acerqué mi rostro al suyo para beber de sus labios. Eran el antídoto que necesitaba, o quizá el veneno que se ofrece a quien tiene sed, deseable hasta llevarte a la locura.

Levanté mi cuello y lo miré fijamente, intentando lanzarle una sonrisa seductora, cuando esta surtió efecto, me acerque nuevamente para mordisquear sus labios.

-Creo que con la camisa un poco desabrochada estarás mejor- dije mientras mis dedos comenzaban a desabrochar los botones, y su pecho comenzaba a asomar.

-No, no si los tuyos permanecen abrochados- dijo sonriendo mientras sujetaba mis manos con fuerza y las posicionaba a nuestro lado.

-¿Cenamos? ¿o lo de la cena era una excusa?

-No era una excusa, pero podríamos dejarlo para después.- perfecto Denís, toda la culpa es tuya, no eches el anzuelo si no ansias pescar un pez.

-No, creo que prefiero cenar ahora.

-Está bien, para una vez que preparo comida será mejor que alguien la coma.

-¿Soy un conejillo de indias?

-Digamos que algo así...- dijo mientras comenzaba a reírse.

Me eché a un lado y permanecí recostada mientras él se levantaba y se dirigía a una mesa redonda preparada para dos comensales. Estaba decorada con un mantel azul eléctrico, y en el centro había dos velas que encendió en ese momento.

Me senté en la cama, y antes de que me diese tiempo a ponerme de pie, Robert se había apresurado hasta donde me encontraba, y me había cogido en brazos.

-¿Cómo es posible que seas tan pequeña?

-Supongo que es para que puedas cogerme en brazos y yo no tenga necesidad de andar.

Me posó en el suelo, y alejó la silla de la mesa haciéndome un gesto para que tomase asiento.



-Una pregunta...

-Ya tardabas tú en preguntar...

-¿Dónde estamos?

-Pues estamos en el planetario de Londres.

-¿Esto es legal?

-Digamos que el director, tiene una hija bastante fan de Crepúsculo, en alguna ocasión no está tan mal ser famoso...

Lo miré con cara de odio y le arree un manotazo en el brazo.

-Ya tengo tu primer defecto para anotar en la lista.

-Sorpréndeme…

-Eres muy agresiva… en 5 días has intentado lesionarme por lo menos unas 10 veces…

-Yo soy muy pacifica… será cosa tuya que las vas buscando…- me sonrió y me señaló nuevamente la silla.

Me senté mientras él salía de la estancia en la que nos encontrábamos para volver cinco minutos después con una fuente con comida. Se sentó en frente mía y me llenó el plato de pasta.

-¿Crees que voy a comer todo esto?

-Ya tengo la respuesta de porque eres tan pequeña…

Levanté la pierna y le pegué una patada por debajo de la mesa. Él siguió sonriendo como si ni siquiera se hubiese dado cuenta de mi golpe.

-Así que tú eres alto porque comes lo mismo que una manada de mamuts hambrientos… está bien saberlo.

-Tú también deberías comer si pretendes hacerme un mínimo rasguño.

-Vale papá…

En ese momento fue él, el que me dio una patada, muy despacio, en un intento de hacerme la burla.

-Bien… ¿vas a empezar o vas a dejar que enfríe?

-Prefiero que los pruebes tu primero… no me fío… ¿y si pretendieras envenenarme?- dije mientras contemplaba el plato con una falsa expresión de desconfianza.

Me miró un largo rato enarcando sus cejas. Supe que no iba a decir nada hasta que probase la comida, así que anudé los espaguetis en el tenedor y me lo llevé a la boca.

-Están… bien- dije mientras bebía un gran sorbo de vino ya que aquella comida era intragable.

Sonrió mientras probaba los suyos y su expresión cambió totalmente al masticarlos.

-¡No me puedo creer que seas tan mentirosa!

-No saben tan mal…

-¡Son un crimen culinario!

Nos miramos y comenzamos a reírnos.

-¿Te apetece una pizza?

-¡De jamón y queso por favor!


Me levanté mientras el encargaba la comida por teléfono y me acosté en el colchón. Al momento llegó y se recostó a mi lado. Permanecimos varios minutos en silencio, contemplando el manto de estrellas q nos cubría.

-Aquella de allí es Tauro-dijo mientras señalaba con su dedo un grupo de estrellas.

-¿Qué más?- pregunté llena de curiosidad.

-Pues no sé…sólo conozco esa constelación porque es la de mi horóscopo.

-Ahora que sacas el horóscopo, me gustaría saberlo todo de ti.

En ese momento, sonó su móvil y se levantó para recoger la comida que había llegado.

-¡Salvado por la campana!

-¡No creas que te vas a librar tan fácilmente de mi interrogatorio!

Volvió al rato con dos cajas enormes y acercó las copas y la botella.

-Pizza y vino, buena combinación.

-¡Venga dispara! Creo que podré soportar otra entrevista… siempre y cuando no me preguntes en que me parezco a Edward Cullen.

-¿Color favorito?

-Negro supongo…

-Te toca

-Grupo sanguíneo

-¿Qué?

-Siempre está bien saber si vas a poder donarme tu sangre si tengo un accidente…-dijo mientras se reía.

-Oh seguramente tienes a muchas candidatas dispuestas a donarte hasta sus órganos…

-¿Pepsi o coca-cola?

-¿Eso va a ser un condicionante en nuestra relación?-pregunté sorprendida mientras observaba su expresión divertida.

-¿película y actor favorito?

-¡Protesto! No voy a responder a eso… creo que no me aventuraré a romper nuestra relación antes de empezarla.

Los dos nos reímos. En ese momento Robert se acercó más a mí y colocó su brazo por detrás de mi nuca. Mientras yo apoyaba mi cabeza en su pecho y abrazaba su cintura.

-¿comida favorita?

-¡Cualquiera que no fuese preparada por ti!- Me reí mientras le daba un beso en la mejilla.

-No voy a apropiarme de tu turno de preguntas, creo que prefiero ir conociendo tus respuestas según pase el tiempo.

-¿Relaciones estables?-dije ignorando su estrategia de acabar con las preguntas.

-dos…¿novios serios?

-Ninguno, ni serios ni de ninguna manera.

-Así que eres…

-Virgen… sí. No sabía que era una palabra tabú.

-No es una palabra tabú…

-Anótalo en mis defectos…

-No lo haré mientras no se prolongue tanto como para acabar con mi salud.

-Un beso son cuernos.

-Acostarse con alguien también.

-Las normas del juego han sido establecidas… si alguno las rompe…

-GAME OVER

Los dos estallamos en una carcajada. En ese momento, Robert comenzó a besarme mientras dibujaba figuras con su dedo en mi vientre.

-¿La sinceridad es una norma?

-Obviamente sí.

-Pues aquí hay alguien que no esta siendo sincero… y te doy una pista, no soy yo…

-¿Perdón?- dije un tanto enfadada.

-Me dijiste que no fumabas, y la primera vez que te besé… digamos que habías fumado.

-Solo ese día. Además, creo que tú deberías dejar de fumar.

-¿Por qué?

-Porque es malo para tu salud, y porque besarte, es lo mismo que lamer un cenicero.

-Tus reacciones no me dieron esa impresión…

Se levantó rápidamente sin darme tiempo a contestar con un beso esclarecedor, y encendió un equipo de música.

Se acercó para invitarme a bailar, y los dos nos agarramos al ritmo de una lenta melodía.

Estuvimos horas bailando, mientras Robert cantaba a mi oído y nos fundíamos en eternos besos. En ese momento supe, que aquello no sería algo pasajero, y que para bien o para mal, la huella que Robert Pattinson dejara en mí, me acompañaría durante toda mi vida.

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