martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 13

-Oh dios! Oh dios!

-Hola… ¿está Denís?- aquella pregunta era totalmente innecesaria, a no ser que en un intento desesperado de acabar con mi vida, me hubiese tirado por la ventana, lo cual sería muy extraño porque mi habitación está en la primera planta, él sabía que estaba allí.

-No! Si! Pasa!

Escuché desde arriba la conversación que Robert y mi hermana, que en ese momento parecía deficiente, estaban teniendo.

Comencé a correr por la habitación, recogiendo las camisetas que tenía tiradas por el suelo, ya que esa tarde para variar no tenía nada que hacer y me había puesto a probar todo lo que tenía en el armario.

Comencé a escucharlos cuando subieron por las escaleras, Robert hablaba, mientras Beca no era capaz de decir nada porque una risita estúpida había bloqueado su cerebro.

Me miré en el espejo y lamenté no tener un peine allí. Me pasé las manos por el pelo, en un intento de luchar contra su rebelión, y me coloqué perfectamente cada una de las prendas que llevaba puesta.

En ese momento unos nudillos golpearon la puerta, al mismo tiempo que mi corazón se paró. Aunque creo que era innecesario, me di un golpe en el pecho por si acaso.


-Denís, soy yo… puedo pasar?- su voz sonaba como una plegaria, y yo no quería que sonase así, pues sin desearlo me había convertido en la mala de la película. Me dirigí hacia la puerta y al abrirla, allí estaba él.

Hacía escasamente cinco minutos, la impresión me había impedido fijarme en él hasta el último detalle, ahora con más calma pude verlo con una camisa azul, ligeramente desabrochada que hizo que me estremeciese y que tuviera que mirar hacia otra parte para conservar la cordura.

-Vais a hablar! Os encerraré si es necesario- mi hermana que ya se había recuperado del shock momentáneo gritaba en la puerta.

-La cerradura está por dentro…

-Creo que entendiste lo que quería decir- dijo resoplando y marchándose.

Los primeros cinco minutos se hicieron eternos, él no hablaba, y yo por mi parte me mostraba reacia a romper el silencio, falta de algo que decir.

Me senté en la cama y lo observé caminando a través de la habitación con la mirada fija en el suelo en busca de las palabras exactas que quería decir.

-Denís yo… lo siento, no pretendía engañarte…

-Perdóname tú a mí, creo que me tomé esto con más gravedad de la que tiene…

-Sólo quiero que entiendas porque no te dije la verdad…

-Yo no te pregunté si eras actor o si eras cantante, de hecho tú tampoco sabes a que me dedico yo, pero me hubiese gustado que no me hubieses mentido, por lo menos en el nombre

Sólo trataba de ser normal, desde hace unos meses todo se ha vuelto una locura, antes podía ir a la compra, a un concierto o al cine con total naturalidad, ahora no puedo salir de un portal sin que la gente grite. Se que es difícil de entender, pero esa gente solo grita porque se ha enamorado de un personaje, yo no soy él, no lo soy ni lo pretendo, por una vez quería ser simplemente yo, quería interesarte por como soy en realidad.

Lo observé durante unos segundos, pero no fui capaz de decir nada.

-Pero…

-Haremos esto público, quiero que la gente te conozca

-Robert yo…

-Les gustarás, muchos querrán saber como es la persona que me hace feliz… otras…

No pude aguantar más, sin saber porque comencé a llorar.

-Robert yo no quiero eso, no quiero que nadie me conozca…

-Entonces que quieres?

¿Qué quiero? Quiero que me digas que no soy una más, que no soy una muñeca de tu colección, quiero que me digas que harías todo lo que hiciese falta, que me enseñarías las estrellas aunque el cielo estuviese oscuro…-dije entre fuertes sollozos.

Me miró fijamente, se acercó a la cama y se agachó hasta que nuestros ojos quedaron a la misma altura.

-Robert, no me importa gustarle a la gente o no… yo solo quiero gustarte a ti.- suspiré pensando en lo idiota que debía parecer en ese momento.

Él siguió contemplándome hasta que deslizó su mano suavemente por mi barbilla.

-Denís, yo también quiero que me gustes, quiero conocer todos y cada uno de tus defectos…

-vaya…- no sabía si con aquello pretendía arreglar algo pero lo único que logró fue que me sintiese más estúpida.

-quiero decir, cuando quieres a alguien, lo quieres tal y como es, quiero conocer tus defectos, para poder enamorarme de cada uno de ellos.

-Te va a llevar mucho tiempo…

-Eso espero…

-tengo muchos…

Me miró sonriendo se acercó y besó mi pelo


-Siento ser tan inoportuno pero ahora tengo que irme. A las 9 te vengo a buscar, iremos a cenar, y tendremos toda la noche para nosotros dos.

Asentí con una sonrisa en mis labios, mientras él quitaba con su pulgar los restos de lágrimas que permanecían en mi rostro.


Cuando salió de la habitación lo miré con tristeza, y me dirigí a toda velocidad hacia la ventana desde donde lo volví a ver por última vez, antes de nuestra esperada cena.

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