martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 1

Caminé por la vacía calle sin seguir un rumbo fijo. Miraba cada mínima esquina con un asombro incomprensible para cualquier ojo humano, sin embargo para mí cada milímetro de calle era algo nuevo que contemplar, cada adoquín de la estrecha acera se me antojaba como algo nuevo y maravilloso.
La razón de tanta incredulidad ante la ciudad de Londres, y podría decir que mostraría la misma ante cualquier ciudad en el mundo, se debía a que desde hacía cinco años vivía en un pequeño poblado al sur del continente africano. Mi madre estaba haciendo un estudio acerca de la vida de un pequeño poblado nómada del cual se habían encontrado hallazgos en la ultima década.
Ahora que las investigaciones habían finalizado volvíamos a encontrarnos en la gran urbe, rodeada de tecnologías y de un entorno simplemente futurista.
Mi nombre es Denís, soy morena tengo los ojos verdes, y aunque tengo 19 años no aparento más de 16, aunque eso creo que es simplemente mi opinión debido a que soy demasiado menuda. Como es obvio, mi vida social es casi inexistente, y la perspectiva ante la vida que me espera, la vida que cualquier chica de mi edad posee, me tiene un poco asustada.
Cuando iba caminando fijándome en los carteles de una nueva película que estrenaban en unos cines muy próximos comenzó a llover de una manera casi torrencial.
Comencé a correr y sin meditarlo demasiado entré en un pequeño bar con el fin de resguardarme mientras la lluvia no amainaba.
Hacía tiempo que no visitaba ningún tipo de local de ambiente, pero sin duda aquel no era de lo mejor que podías encontrar y eso saltaba a la vista, no era el tipo de sitio al que iba gente de mi edad.
Eché un vistazo y me senté en un taburete próximo a la barra. Pedí un café con leche muy caliente, pues no estaba acostumbrada al frío típico de mi nuevo hogar, y necesitaba algo que me hiciese entrar en calor.
Mientras el camarero me ponía mi consumición, mis ojos se posaron en un chico que estaba próximo a mí en la barra. Era alto, y si la falta de genero masculino próximo en los últimos años no influía en mi criterio, era también muy guapo.
Su pelo, estaba ligeramente despeinado, lucía barba de varios días y tenía unos arrebatadores ojos verdes que quitaban el sentido.
Sin previo aviso, clavó sus penetrantes ojos en mí, a lo que bajé la cabeza, más como acto reflejo que por propia voluntad, ya que si por mi fuera estaría contemplándolo durante un largo tiempo.
Cuando volví a recuperar la poca cordura que tengo, me sonrojé de manera incomprensible, él se había dado cuenta de que yo lo observaba de modo descarado, y en cierto modo no parecía sorprendido.
Se acercó ligeramente y me saludó con un simple pero arrebatador "hola". Definitivamente mi escasa experiencia me estaba jugando una mala pasada por que en el momento me quedé en blanco y sólo fui capaz de sonreír como una completa imbécil.
Se acercó un poco más mirando mis ojos fríamente buscando en ellos algún atisbo de vida inteligente. Debería responder en menos de diez segundos, o el atractivo chico me daría por imposible debido a mis claros síntomas de autismo.
Hola! le contesté con una voz más acelerada de lo normal y casi incomprensible.
Después de una breve conversación de cortesía, me pareció lo más oportuno preguntarle su nombre, por lo que lo miré decididamente con la mayor naturalidad con la que fui capaz.
Ante tal pregunta, el chico levanto una de sus cejas y sonrió de una forma divertida que reflejaba cierto grado de sorpresa.
-No vas a pedirme que te muerda? dijo mientras se reía de un chiste que sólo entendía él.
-Perdona, pero debería hacer eso? contesté un tanto contrariada ante tal pregunta, una de dos,o en estos cinco años los métodos de relación humana habían cambiado totalmente o ese chico estaba completamente loco.
-No, supongo que no- contestó mientras seguía riéndose.
Moví la lengua entre mis dientes para comprobar si había algún resto de comida que no debería estar ahí, me toque disimuladamente la cara ante cualquier señal de algo que me pudiese hacer parecer más ridícula de lo que ya me sentía en ese momento, y tras comprobar que todo estaba aparentemente en orden lo volví a mirar.
-Entonces, vas a decirme como te llamas o no? dije de un modo entre impaciente y enfadada
Me miró durante un instante como si hubiese olvidado hasta su propio nombre, y tras varios segundos que se me hicieron eternos me contestó.
James... dijo de forma entrecortada, me llamo James.

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