martes, 12 de mayo de 2009

Capítulo 30

Al llegar a la habitación comencé a colocar todo lo que había comprado. Al ver los vestidos, nuevamente me di cuenta de que no sabía que clase de cita íbamos a tener y que ropa sería la adecuada para la ocasión.

Cogí el teléfono y sin pensarlo llamé a Robert.

-Justo ahora te iba a llamar...- pude escuchar como su frase sonaba a modo de disculpa aunque no entendía muy bien el porqué.

-Hola... ¿para que?

-Bueno... hay cambio de planes, siempre y cuando tu quieras...

-Sorpréndeme...

-Bueno... nos han invitado a una fiesta, te paso a buscar a la misma hora. Así haremos lo que tenía pensado antes de ir.

-Vale...

-Dime la verdad. Si no quieres ir no iremos, fácil y sencillo.

-No, da igual, vamos a la fiesta...

-¿Seguro?

-¡Que si pesado! ¡No me hagas cambiar de opinión!

-¡A las 8.30!

-A las 8.30... un beso.

Comencé a dar vueltas por la habitación y en ese momento llamaron a la puerta. Bajé a abrir ya que mi madre no estaba en casa y me encontré con un chico rubio que debía tener más o menos mi edad.

-¿Puedo ayudarle?

-¿Vive aquí Denís Rose?

-Si, soy yo...

-Pues esto es para usted- dijo mientras me entregaba un ramo de tulipanes amarillos.

-Gracias...

Cerré la puerta y me apoyé en ella mientras no podía evitar que una sonrisa alumbrara mi cara.

Subí a la habitación y comencé a arreglarme. Me puse un vestido negro que me había comprado esa tarde y Beca nuevamente me ayudó a maquillarme y a ondularme el pelo.

A las ocho y media justas el timbre sonó. Me despedí de mi hermana y bajé las escaleras a toda velocidad. Al abrir, me encontré con Robert. Llevaba un traje negro y aunque ya lo había visto antes así vestido, nuevamente me quedé sin palabras.

-Estás guapísima- me miraba con una amplia sonrisa.

-Tú tampoco estás mal...-dije restándole importancia mientras me acercaba a él y lo besaba.

Caminamos por la calle agarrados y como de costumbre yo no sabía a donde nos dirigíamos.

-¿Crees que por una vez podrías decirme a donde vamos?
-¿Que gracia tendría eso?-dijo mientras se reía.

-Para mí la misma que tiene ahora....-dije mientras lo miraba con cara de odio

-Tranquila, es aquí- dijo deteniéndose a las puertas de un restaurante.

Entramos al interior y esperamos hasta que un hombre con traje se dirigió a nosotros.

-Buenas noches.

-Buenas noches, tenemos una reserva a nombre de Robert Pattinson.

-Síganme.

Seguimos a aquel hombre que nos hizo atravesar un comedor entero hasta que nos señaló la mesa más apartada del local.

El restaurante, tenía un toque exótico. Las paredes, eran de piedra y estaban recubiertas de enredaderas. Desde mi asiento podía ver varias palmeras y diferentes fuentes.

Aquel restaurante era carísimo, eso saltaba a la vista. Robert me impidió mirar los precios y para ello fue leyendo cada uno de los platos hasta que elegí.

-¿Te gusta?

-Pues claro que me gusta, es genial. Tiene una decoración que te hace sentirte como en otro lugar.

-Bien, justo lo que esperaba-dijo mientras me sonreía.

-Hablé con mi padre...

-¿Cómo? ¿que te dijo?- me miraba con ojos desorbitados que reflejaban claramente emoción.

-Mi hermana consiguió su número y lo llamó. Estuvimos hablando y bueno... aunque no tuve mucho tiempo me hizo mucha ilusión.

-Me alegro mucho, de verdad.

-Cambiando de tema, ¿como supiste que los tulipanes son mis flores favoritas? No recuerdo habértelo dicho...

-No, no me lo dijiste... ¿debería saberlo?- preguntó confuso.

-No, claro que no... pero no se, me pareció raro que acertaras....

-¿Que acertara cuando?- cada vez estaba más confuso. Su voz y sus ojos lo reflejaban.

-Ya sabes... con el ramo que me enviaste...

-No, no se. Lo siento cielo, yo no fui, no te envié ningún ramo hoy...- lo miré sin comprender, ahora la que estaba totalmente confusa era yo.

-Bueno da igual. Tengo que contarte una cosa... se que te vas a enfadar pero no me siento bien ocultándotelo.-miré hacia la mesa clavando mis ojos en la copa. La agarré y bebí su contenido de un solo trago.

-No me di cuenta. Si lo hubiese hecho habría pedido champagne para ti... no sería lo más normal, pero visto que te gusta...- dijo mientras se reía.

-Robert por favor no desvíes el tema.

-Denís, no me asustes. Cuéntame lo que tengas que contarme.

-Bueno... hoy me encontré con Amanda y hablé con ella. Quizá fui un poco brusca pero no le dije nada que no pensase en realidad. Se que te prohibí hablar con Ed y que fui la primera en hacer lo contrario. Lo siento...

Me miró fijamente durante varios segundos sin decir nada. Sin quererlo comencé a ponerme nerviosa ante esta reacción.

-No pasa nada...

-Enserio Robert deberías estar enfadado...

-Estoy diciendo que no pasa nada, no busques que me enfade porque realmente no quiero.

-Vale...- agarró mi mano con fuerza y miró fijamente mis ojos.

-Te quiero, lo sabes ¿verdad?

-Sí, si que lo sé....

-Prométeme que no lo vas a olvidar nunca. Pase lo que pase...- lo miré fijamente durante varios segundos sin comprender, no sabía si aquellas palabras tenían un significado que yo no entendía.

-Robert...

-Solo prométemelo.

-Te lo prometo.

Se levantó ligeramente de la silla hasta que alcanzó mis labios y me besó.

-¿Vas a querer algo más?

-¿Bromeas? El postre es lo mejor de la comida. Claro que voy a querer- le dije con una sonrisa.

-¿que quieres?

-La copa de helado más grande que tengan...

-Vale la copa más grande y más cara para la señorita.


Cuando terminamos de cenar, me dirigí al baño mientras Robert pagaba. Suspiré profundamente mientras me miraba al espejo. Había llegado el momento de la fiesta. Fiesta a la que por no variar no sabía quien asistía ni donde se celebraría.

Al salir del baño me encontré con Robert esperándome en la puerta. Abandonamos el restaurante y comenzamos a andar.

-¿Dónde es la fiesta?

-¿Ves eso?

-¿El río?- pregunté con incompresión.

-Sí

-¿La fiesta es en el río?

-Más o menos....-comenzó a reírse.

Continuamos caminando hasta que un gran barco iluminado apareció delante de nosotros. Sin duda el lugar de la fiesta.

Llegamos a la entrada y el hombre que se encontraba allí nos dejó pasar sin ninguna pregunta.

En el interior del barco la música sonaba a todo volumen. Estaba repleta de gente joven que mostraba claros síntomas de embriaguez.

Pude ver como Robert saludaba a alguien en la distancia. Seguí la trayectoria de su mirada y pude reconocer a Tom, el chico de la fiesta de disfraces.

El chico se acercó a nosotros con una gran sonrisa.

-¡Hola!- observé como Robert y Tom se abrazaban.

-¿que tal Denís?- se giró hacia mí y me dio dos besos.

-Cuanto tiempo hacia que no nos veíamos- le dijo Robert con una amplia sonrisa.

-La verdad es que mucho.

-Tiene una novia acaparadora-contesté con una sonrisa.

-Haces bien... hay mucha furcia suelta...- Tom desprendía confianza con cada palabra. Me miraba sonriendo. Daba la impresión que nos conocíamos de toda la vida.

-Lo sé...

-Creo que ya conociste a Amanda...- comenzó a reírse y yo también estallé en una profunda carcajada.

-Vamos a buscar algo de beber, volvemos ahora- dijo Robert agarrándome de la mano.

-Oh no... Johnny Dep, Johnny Dep, Johnny Dep...- repetí una y otra vez para mi.

-¿Se puede saber que haces?- dijo Robert mientras me miraba confuso y no dejaba de reírse.

-Nada, quería ver si al nombrarlo el también aparecía...

-¡Hola Robert! ¿Puedo hablar un momento contigo?- Amanda era una auténtica pesadilla, estaba en todas partes.

-Si claro, habla...

-En privado... - me miró con cara de asco mientras yo agarraba a Robert con más fuerza y no dejaba de sonreír.

-Puedes decirlo delante de ella- dijo señalándome- si no lo escucha ahora se lo contaré yo después.

-Vale... Esta tarde, tu querida novia...- Robert la cortó antes de que siguiese hablando.

-Ya lo se, me lo contó ella.

Amanda me miró con odio y sin previo aviso se alejó de nosotros.

Nos dirigimos a la barra en donde tomamos varios chupitos. Cogimos cada uno una cerveza y volvimos hasta el lugar donde habíamos dejado a Tom.

Estuve un rato hablando con los amigos de Robert. En general eran muy simpáticos. Pude sentir como alguien tocaba mi hombro, me giré lentamente y vi a Ed.

-¡Hola!- me abalancé sobre él y le di dos besos.

-Hola ¿que tal? ¿bailas conmigo esta canción?- en ese momento sonaba una balada.

-Ed no te ofendas pero creo que no es una buena idea...

-Puedes bailar con él. Soy un celoso y tengo que cambiar- dijo Robert susurrando a mi oído.

-No... es igual...

-Denís... baila con él.- dijo mientras me empujaba ligeramente hacia delante.

-Vale...- le di un beso a Robert y acto seguido me acerqué a Ed y lo agarré para bailar.

-Ed, puede sonar extraño pero ¿sabes algo sobre el significado de las flores?

-¿Cómo?

-¿Sabes el significado de los tulipanes amarillos?

-Puede que si..- dijo susurrando a mi oído- Estás muy guapa.

-Si, mi novio también lo piensa.

-Vamos Denís, se que tienes novio, no hace falta que me lo recuerdes con cada palabra. Lo del otro día fue un error que no volverá a pasar.

-Vale... solo quería dejar las cosas claras.

-Los tulipanes significan romance respeto y fidelidad, el que sean amarillos significan envidia. Se que tienes novio lo que no implica que sienta lo primero hacia ti y lo segundo hacia él.-pude notar como me ruborizaba.

-No me conoces de nada...

-¿Que importa? Soy joven, tengo una vida para hacerlo...- me besó la frente lentamente y se alejó de mí.

Volví a donde estaba Robert y lo abracé con fuerza. Bailamos durante horas, hasta que sentí que mis pies no aguantarían más.

Cuando estábamos agarrados y una canción lenta sonaba, me acerqué lentamente a su oído sin dudar.

-Robert quiero irme, se me ocurren millones de cosas que podríamos estar haciendo ahora mismo en vez de estar aquí.

-Vale...- movió la cabeza a un lado y a otro mientras se reía.

Nos despedimos de sus amigos y comenzamos a andar.


vestido denís


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