domingo, 26 de junio de 2011

Cóxegas



Bueno, no tiene mucho que ver con esto, aunque parte del diálogo puede que os suene, esta temporada estuve muy ocupada trabajando en este corto, espero que lo disfruteis.

Cóxegas= cosquillas

lunes, 25 de abril de 2011

De nuevo...

Creo que a toda esa gente que estuvo leyendo capítulo a capítulo le debo un final. Estoy leyendo nuevamente la historia entera para tener claros todos los puntos (aunque hace mucho que se todo lo que va a pasar) y tengo que decir también que la estoy disfrutando mucho, como si fuese una lectora más y no quien la escribe. Ya empecé a escribir el capítulo 51 y espero poder acabarlo para subirlo cuanto antes. Si todavía queda alguien pendiente de esto... muchas gracias.

sábado, 16 de octubre de 2010

Capítulo 50

Gracias por todos los comentarios. En especial a la persona que me dejó el último por hacerme ver que todavía queda alguien que recuerda esta historia cuando ni yo la recordaba. GRACIAS

DENÍS

Nos dirigimos hacia la puerta de embarque, no quería pensar en lo que acababa de pasar, la perspectiva de ver a mi padre en menos de tres horas ocupaba toda mi mente.

-¿Estás bien?

Saqué el pasaporte al tiempo que notaba como Ed apretaba mi mano con fuerza.

-Perdona ¿que?- dije mirándolo fijamente. No sabía a ciencia cierta si había dicho algo o no, estaba demasiado distraída como para hacer caso a lo que me rodeaba.

-¿Estás bien? ¿quieres hablar de ello?

Enmudecí durante unos instantes, estaba bien, claro que estaba bien. No sabía si lo que había dicho Robert era verdad pero si así lo era me alegraba. Me alegraba no por mis sentimientos hacia él, si no porque en el fondo si me quería deseaba que sufriese tanto como había sufrido yo por su culpa.

-si, estoy bien... solo estoy nerviosa por.. mi padre y eso, ya sabes.

-Si quieres hablar de lo de Robert.. no me molesta, soy tu novio para lo bueno y para lo malo y quiero que compartas conmigo cualquier cosa que te moleste.

-Lo de Robert me da igual, ¿alguna vez alguno de los dos me va a decir lo que pasó entre vosotros para que os llevéis tan mal?-dije forzando una sonrisa.

Ed enmudeció un momento y acto seguido se dispuso a hablar.

-Prefiero contártelo yo antes de que lo haga él y sea su versión y no la mía la que escuches.

Miré el suelo fijamente, después de tanto tiempo iba a saber lo que había pasado y por lo que Ed acababa de decir la culpa había sido suya.

-está bien, cuéntamelo, prometo ser imparcial-dije sonriendo.

-¡Pasaporte por favor!

-¡Salvado por la campana!- dije sonriendo, los dos dejamos el tema durante un rato para mostrar nuestra documentación a la azafata que nos hablaba en aquel momento.

Avanzamos por el túnel y una vez que llegamos al avión nos dirigimos a nuestros asientos.

-¡Me pido al lado de la ventanilla!-dije al tiempo que me deslizaba entre los asientos para tomar el sitio sin posibilidad a una negativa.

Escuchamos el discurso de la tripulación al tiempo que las azafatas hacían las pertinentes indicaciones de las medidas de emergencia. Siempre me había hecho gracia aquel ritual, en caso de accidente más de la mitad de los pasajeros olvidarían todas aquellas medidas y se provocaría una histeria general.

-Deja de mirar a las azafatas y cuentame la dichosa historia.-Ed sonrió y tomo aire.

-Bien, hace unos cuantos años una noche estábamos en un local unos amigos y yo. Se me acercó una chica y empecé a hablar con ella... unas cosas llevaron a otras y terminamos besándonos.

-Continúa...- dije divertida.

-Pues resulta que la chica en cuestión tenía algo con Robert...

-Así que el malo de la película eres tu...-dije entre carcajadas.

-Para empezar no lo sabía, el caso es que la cosa se complicó y todavía no se quien insultó a quien pero terminó con una pelea entre sus amigos y los míos y todos fuera del local.Al parecer esa noche tocaba un amigo suyo por primera vez allí y por nuestra culpa-dijo esto levantando las manos y haciendo el gesto de comillas en el aire-no lo pudieron ver, con lo cual aparte de echarme en cara lo de la chica tuve que aguantarlos quejándose por lo de su amigo.

Me quedé callada un rato, esperando a que Ed dijese algo más.

-¡Dijiste que ibas a ser imparcial!-dijo medio riéndose.

-No es eso,es que ahora me siento menos especial, solo te fijaste en mi por seguir tu costumbre-dije poniendo una falsa cara de pena.

Ed comenzó a reírse al tiempo que me besaba.

-¿Entonces todo bien?- preguntó dubitativo.

-Por supuesto... no entiendo tanto odio por tanta tontería...- dije con total sinceridad.

-Creo que somos los dos demasiado orgullosos para cambiar las cosas a estas alturas...

Apoyé mi cabeza sobre el hombro de Ed y me dispuse a dormir hasta el momento del aterrizaje.


ROBERT

Denís iba a reencontrarse con su padre, después de tanto tiempo y yo no estaba allí para acompañarla en un momento tan importante. En mi lugar estaba él.

Maldito oportunista, lo odiaba, lo odiaba sobre todas las personas sobre la faz de la tierra, le deseaba lo peor aunque eso implicase que Denís sufriese. Quizás así tendría la oportunidad de estar con ella a solas sin ese imbécil pululando como una mosca cojonera...

-¡Robert!- la voz de Sam que en ese momento golpeaba mi brazo para llamar mi atención me sacó de mis pensamientos.

-¿Que?

-Te estoy hablando... podrías asentir por lo menos de vez en cuando, yo que se, fingir que me escuchas...

-Perdona, tengo los oídos taponados del vuelo...-mentí.-¿que me decías?

-Te decía que es el momento en el que ideemos un plan, esta noche, los 5 nos juntaremos y cuando el alcohol comience a tomar el control inventaremos un gran plan de reconquista.

-¿Pero tu te escuchas?- dije un tanto incrédulo.

-Napoleón le llamaban...- dijo Bobby que en ese momento no podía controlar la risa ya doblado sobre su cintura.

-Vamos a ver Robert, en la guerra como en el amor para que todo acabe es necesario verse de cerca... mientras ese idiota esté pululando no va a haber aproximación, ¡tenemos que hacer algo!

-¿tenemos?-pregunté incrédulo nuevamente.

-Somos tus amigos queremos ayudarte...- dijo Bobby que había recobrado la seriedad.

-Eso es, y si tienes que coger un vuelo a España pues lo coges

-No quiere verme ni en pintura... y no la culpo.

-Da igual hoy toca reunión... a las 8 todos en mi casa.

Daba igual lo que dijese hoy a las 8 estaría en casa de Sam dispuesto a escuchar los consejos más idiotas que se les ocurriesen. Al fin y al cabo hacía demasiado tiempo que no estaba con mis amigos y se lo debía.

miércoles, 7 de abril de 2010

Capítulo 49

Después de tanto tiempo no creo que quede nadie que lo lea.. pero de ser así mis disculpas por haber tardado tanto.

Espero que lo disfruteis tanto como yo escribiendolo.


Capítulo 49

Me sentí insignificante en aquel momento y los recuerdos de unos meses atras vinieron mi mente. De nuevo volvía a estar en su jardín, en aquella tarde soleada totalmente enamorada y perdida.

-Todavía falta uno. Sacó de su pantalón una pequeña cajita cuadrada y me la entregó. La abrí y deslicé entre mis dedos su contenido. Era una cadena de plata, con un colgante rojo en forma de lágrima.

-No sabía como representar mejor el amor. El rojo, representa la pasión, lo material y corpóreo entre dos personas. La lágrima, es más un significado de los lazos reales que unen a esas dos personas, estando entre esos lazos el del sufrimiento y alegría que las lagrimas representan.

-Coloqué el colgante en la palma de mi mano y lo miré fijamente.

-Mientras lo lleves puesto, sabré que quieres estar conmigo, si algún día te lo quitas, no tendrás que decirme nada más para saber que las cosas han terminado.

-¿Y si lo pierdo?

-¿Tan poco importante soy?

-No me lo voy a sacar nunca…-Robert me miró y me sonrió.

Como acto reflejo llevé mi mano al colgante mientras permanecía con la vista clavada en mis pies. Elevé la mirada y la clavé en él. Me sonreía, seguramente el también estaría recordando aquella tarde.

Sentí una mezcla de odio y ganas de besarlo de nuevo a partes iguales. Ed agarró mi mano y la apretó con fuerza. Robert observó nuestras manos entrelazadas y la sonrisa se esfumo de su rostro.

-Espera un momento- le dije a Robert titubeando.

Aparté a Ed unos metros para hablar con él. No se como se tomaría aquello pero era algo que tenía que hacer.

-¿Estás bien?- dijo mirándome con preocupación.

-Ed, necesito hablar con él, dejanos unos minutos -sentí un profundo vacío al ver su expresión.- por favor.

-Está bien, voy a por un café. ¿Quieres que te traiga algo?

-No...-durante un instante lo miró a él quizá pensando en ofrecerle uno también. Sin embargo se giró y se alejó en dirección a la cafetería.

Miré a Robert de nuevo y poco a poco fui acercándome a él. Me senté a su lado en el banco que ocupaba en ese momento y observé como entrelazaba sus manos inquietamente y movía su pie.

-¿Que tal todo?- dije con un hilo de voz. Es sorprendente como personas que lo compartieron todo tiempo despues no tienen nada que decirse.

-Ehm... bien. Aunque podría haber sido mejor- dijo clavando sus ojos en los míos. Como acto reflejo bajé la mirada, no era capaz de sostenerla, resultaba imposible no derrumbarme si continuaba mirándolo.

Él me había hecho daño, demasiado. Había jugado con mis sentiemientos de la forma más dolorosa que en aquel momento pudiese imaginar. No importaba que sintiese odio hacia él, la herida no estaba totalmente cerrada y al contrario de comportarme como realmente debería solo conseguía sentirme frágil.

-Todavía lo llevas...- dijo sonriendo tristemente.

-Si...- ojalá me lo hubiese quitado. Ojalá él no hubiese tenido la oportunidad de vermelo puesto.

-Denís se que no me porté bien contigo... pero esto no es lo que quería para ti.

-¿Que esto no es lo que querías para mi?-dije levántando la voz. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Después de haberse ido tenía la desfachatez de volver dándome lecciones y opinando sobre mi vida.

-No deberías estar con él. Puede que suene como un exnovio celoso pero realmente no es lo que pretendo...

-Robert, de verdad, no sigas.

-Si sigo.. porque si hice lo que hice fue para que todo ese mundillo no te afectase... para que no te vieses involucrada...

-Si te creyese te diría que no eras quien para tomar esa decisión por mi...

-¿Si me creyeses? ¿que quieres decir con si me creyeses?

-Lo que quiero decir es que no creo esa tontería de que me dejaras por mi bien... ¡No eres Edward Cullen!

Me sentí un poco extraña cuando varias personas de las que se encontraban a nuestro lado comenzaron a mirarnos y cuchichear. Había olvidado lo que era estar con él. Flashes y más flashes. Quizá mañana sería portada de alguna revista. No me importaba, no me importaba en absoluto. Había esperado demasiado tiempo callada para volver a tenerlo cara a cara y decirle lo que pensaba.

-¡Yo no te engañaría!-dijo a modo de reproche.

-¡En realidad lo hiciste!

-Parece mentira que me conozcas tan poco

-Sinceramente creo que nunca te conocí...

-Me entristece que pienses así... y sobre todo que estés con Ed.. él no te merece.

Comencé a reirme descontroladamente.

-¿Él no te merece?- dije imitando su voz apesadumbrada al tiempo que continuaba con mi risa nerviosa.

-Claro que no... él lo intentó cuando estabamos juntos, solo tuvo que jugar las cartas que yo le había dejado.

-Exactamente... si no te hubieses ido, él no tendría cartas que jugar... pero te fuiste!-dije riéndome.

Nada de aquello tenía la menor gracia pero no conseguía dejar de reirme. La situación de por si surrealista empeoraba con cada palabra que pronunciaba.

-Ed es amigo de Amanda.

-¿y que quieres decirme con eso?- dije enarcando una ceja.

-Nunca te paraste a pensar que quizá el hecho de que ella viniese a nuestra habitación y que tu acabases en casa de Ed tal vez no fuese pura coincidencia?

-Realmente nunca te conocí... estás totalmente loco!

-Piénsalo solo un momento...

-¡No voy a pensar nada! O antes disimulabas bien o estos meses te volvieron un trastornado.

Me daban miedo los planes locos que atravesaban su mente, me dolía que se metiese con Ed, MI Ed, el que había estado ahí para apoyarme cuando lo había necesitado.

-Ed me apoyó cuando lo necesitaba... si es algun tipo de estrategia me da igual. Es estuvo ahí.

-¡Robert!- escuché unos gritos de lejos. Dos chicos vinieron corriendo y uno salto sobre su cuerpo. Eran Bobby y Sam... nunca me los había presentado pero mi tiempo de busquedas contantes en internet han dado sus frutos.

-Esperad un momento...- dijo Robert mirándolos y señálandome disimuladamente con la cabeza.

-Em vale... espera ¿tu eres Denís?- dijo Sam mirándome con una sonrisa.

-¿Quien lo pregunta?- dije haciendome la loca al tiempo que enarcaba una ceja.

-Soy Samuel, encantado... Robert, ¿nunca le hablaste de mi?- dijo fijiendo estar dolido.

-Yo soy Bobby...- dijo el otro estendiendome su mano.

-Pues como creo que ya sabeis yo soy Denís.

-¡Es tan guapa como nos había dicho Tom!-dijo el tal Bobby dándole codazos.

Robert se puso colorado. Al contrario de lo que pudiese parecer me estaba divirtiendo con la situación. La cosa solo podría empeorar si se presentaba en el aeropuerto toda su familia.

-¡Nos nos dijiste que lo habíais arreglado... si ya te decia yo que no podía estar con ese gilipoll..

-Sam...callate.

-En realidad el gilipollas me está comprando un café. Nos vamos ahora a España a casa de mi padre- dije mirándolo seriamente.

-Ah... vaya... parece que vais enserio...

-Es lo que tiene, cuando salgo con alguien yo suelo ir enserio.

Vi como Ed salía de la cafetería y le hice señas para que me salvase. Aquello estaba siendo demasiado violento.

-Denís, te quiero

-Es verdad, te quiere- dijeron los dos al unísono.

-¡Quereis callaros! Enserio Denís te quiero.

-Yo... te quise.- dije de forma seria- entiende que no confié en ti.

-Podemos por lo menos ser amigos. Quedar y hablar cuando vuelvas, tengo muchas cosas que decirte.

-Me gusta fiarme de mis amigos... y lo siento pero no me fió de ti.

-Dame solo una oportunidad.

En ese momento Ed llegó me entregó el cafe y me cogió de la cintura. Las miradas de los cuatro fueron cuchillos cortantes mutuamente.

-Tenemos que irnos.. un avión nos espera.

Me despedí de ellos y agarré la mano de Ed con fuerza al tiempo que lo besaba.

-¡Solo piensalo! -pude escuchar a mi espalda.

martes, 15 de diciembre de 2009

Capítulo 48

Miércoles

Estaba acostada sobre mi cama con Abbey Road sonando a todo volumen. Cuando comenzó a sonar The End comencé a gritar mientras saltaba por la habitación haciendo que tocaba la guitarra.

Las maletas estaban preparadas. Ed pasaría a buscarme en 45 minutos. El momento de ver a mi padre cada vez estaba más cerca.

Mientras seguía danzando al ritmo de la música comprobé que en el interior de la maleta se encontraban todos los objetos que había anotado en la lista. En efecto, todo estaba completamente perfecto para salir.

Bajé al salón cargando la maleta con esfuerzo. Tenía que despedirme de mi madre y mi hermana.

Sábado. 4 Días antes.


Lo que se encontraba bajo mi espalda, era el mando de la televisión. Con mi peso sobre el, la había encendido. Y en la televisión, estaba él.

Como acto reflejó me senté en la cama y me quedé contemplando a Robert durante un largo rato. Ed a mi lado permanecía en completo silencio.

Luché contra las ganas de llorar y salir corriendo que me invadieron en ese momento. Aparté los ojos de la pantalla, no podía contemplarlo por más tiempo.

Ed se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla.

-Está bien, lo entiendo.- dijo mientras subía la cremallera de mi vestido.

-Ed, lo siento...- dije de forma entrecortada. Aunque quería no podía hacerlo, no después de eso.

-No tienes que sentir nada...- dijo esto intentando parecer tranquilo aunque en el fondo estaba molesto.

-Ed, es tu cumpleaños y no quería estropearlo...

-Mira, nunca te reprocharé que lo sigas echando de menos. No me apetece hacer nada sabiendo que vas a estar pensando en él.

No era justo, ni siquiera escuchaba sus palabras, estaba totalmente absorta en la voz que provenía de los altavoces de la televisión.

-Tengo que irme, lo siento. Siento portarme así. Te recompensaré por esto.

Me miró con una sonrisa.

-Te lo prometo- dije intentando devolverle la sonrisa.

-Te acompaño- dijo mientras se levantaba de la cama

-Ed, es tu cumpleaños no puedes abandonar la fiesta por venir a acompañarme.

-Ahora acabo de abandonar la fiesta y seguro que nadie se ha dado cuenta.

-Necesito estar sola...- lo besé y salí de la habitación tan rápido como me fue posible.

Bajé las escaleras a toda velocidad mientras llamaba por teléfono a un taxi.

Cuando el coche llegó, tras decirle la dirección comencé a llorar en silencio.

Domingo, 3 días antes.

Había reprimido mis instintos de llamar a Robert durante toda la noche, aunque era algo imprudente por mi parte quería volver a oír su voz. Quería que me volviese a decir que me quería. Ya no me importaba si era verdad o no, solo quería oírlo una vez más.

Ed me llamó varias veces, estaba bien, ¿que iba a decirle? Claro que estaba bien. Solo los fantasmas del pasado habían decidido hacerme la existencia imposible. Al fin y al cabo, eso ya formaba parte de la historia de mi vida.

Me dirigí hacia la habitación de mi madre, era muy temprano y todavía estaba acostada. Me metí en la cama con ella esperando a que se despertara. No hizo falta, estaba despierta y en ese momento miró hacia mi.

-Hace muchos años que no te acuestas en la cama conmigo...

-Ya... de pequeña solía despertaros todos los fines de semana a papá y a ti cuando me levantaba para ver los dibujos...

-Denís, no es que no me guste tu compañía, es solo que te conozco lo suficiente como para saber que te pasa algo. De no ser así, no estarías aquí acostada. ¿que va mal?

Solía engañarme, creía que mi madre no me conocía y me conocía mejor que nadie, al fin y al cabo era mi madre, supongo que era lo normal.

-Mamá, el miércoles me voy a España. Papá me mandó unos billetes...

-Unos billetes, ¿para quién?

-Para Ed y para mi...

En el momento en que llevaba mis manos en dirección a mis oídos para amortiguar los gritos, mi madre abrió la boca.

-Está bien, es normal que quieras ver a tu padre. Me alegro de que Ed te acompañe... por cierto, ¿que tal en su cumpleaños?

Miércoles.

La maleta pesaba demasiado, no sabía que tiempo haría así que había metido toda la ropa que se encontraba en el armario.

Dejé la maleta al lado de la puerta y entré en el salón.

-Bueno chicas, un abrazo.

-Cómprame algo-dijo mi hermana mientras me abrazaba.

-¡Pórtate bien!¡ y llama cuando llegues!

-Si, mamá...

-¿Estás segura de que no quieres que te lleve a la estación?

-No, nos lleva Ben el agente de Ed.

-No me hace ni pizca de gracia que tenga que llevarte el agente de tu novio en vez de tu madre. ¿que clase de madre soy?

-La que tienes que ser.

En ese momento el timbre sonó, les di un beso a cada una y salí corriendo hacia la puerta principal.

-¡Nos vamos!- le di un abrazo a Ed que me miraba sorprendido por mi emoción.

-Eso parece...

Me dio un beso y cogió mi maleta. Mi madre y mi hermana se encontraban ahora al lado de la puerta y sin previo aviso las dos me abrazaron.

-¡Venga soltadme! Me vais a hacer perder el avión...

-¡Mi niña se hace mayor!- dijo Beca imitando a mi madre con dramatismo.

Cuando conseguí desprenderme de ellas salí de casa y antes de subirme al coche volví a mirar hacia la puerta. Me despedí con la mano. Solo me iba una semana pero dada la situación parecía que no fuese a regresar.

-¡Hola Ben!

-Hola Denís, ¿preparada?

Miré a Ed dudosa, no sabía lo que quería decir.

-No le hagas caso... es solo que conduce como un loco.

El coche arrancó. Era verdad, conducía como un loco. Me puse el cinturón a toda velocidad y me agarré a la “asita” de encima de la puerta como solía hacer mi abuela.

-Ya llegamos, ¿pasaste miedo?

No fui capaz de contestar, creo que mi cara hablaba por si sola porque los dos comenzaron a reírse.

Nos despedimos y entramos en el interior del aeropuerto. Buscamos la cola para embarcar y nos dispusimos a esperar a que llegara nuestro turno.

-¿Estás nerviosa?-preguntó Ed sonriente.

-Si, no.. no se. Bueno no es nerviosa es emocionada. Quizá tu si que deberías estar ner...- Ed no me dejó acabar la frase, comenzó a besarme mientras me cambiaba de posición.

-Eso precisamente no va a conseguir que le caigas mejor a mi padre...

-¿Te apetece que vayamos a tomar un café?

-Tenemos que facturar, después iremos.

-Me apetece ahora... necesito tomar algo antes de volar.

-No seas caprichoso...

Observé la cara de Ed un momento. En su rostro había una expresión extraña. Me giré para ver lo que la provocaba.

En ese momento todo mi mundo se vino abajo. Todo lo que creía ya superado reapareció al momento.

-Hola Ed, hola Denís...

Estiré mi brazo para estrechar su mano sin poder articular palabra. Sin embargo agarró mi mano y acercándome hacia él me abrazó.

-Te he echado de menos.- dijo a mi oído para que Ed no pudiese oírlo. Besó mi pelo y se apartó de mi.

Lo miré fijamente, Robert estaba mirando mi cuello y sonreía.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Capítulo 47

Estaba completamente histérica, quería estar totalmente perfecta para la fiesta de esta tarde. Aunque no me hacía la
menor gracia sabía que habría muchos ojos fijos en mi.
Me probé el vestido que Ed me había regalado, se me había antojado hacía semanas, había fantaseado con ponermelo, con que me quedara perfecto. Ahora era una realidad.
Entré en la habitación de Beca para que me viese, quería que ella diese el visto bueno.

-¡Tachán!- dije en cuanto entré por la puerta.

-No estás mal...- dijo con una sonrisa torcida en el rostro.

-¿Tu que vas a ponerte? ¿quieres que te preste algo?- Ed había invitado a mi hermana, a su novio y a su amiga.

-En realidad... no voy a ir. Disculpame delante de Ed, pero esque creo que no pinto nada allí. Daniel no se sentiría comodo y Sara se encargaría de avergonzarnos acosando al primer famoso que se cruzara en su camino-dijo riéndose.

-Lo entiendo, aunque me gustaría que vinieras..- dije con tristeza. Me hubiera gustado que ella estuviera allí. No conocía a los amigos de Ed, y no conocía a la gran mayoría de la gente que solo estaba allí porque se apuntaba a la primera fiesta que encontraba.

El momento había llegado, tenía que decirle a mi hermana lo de mi padre, no sabría como reaccionaría.

-Beca.. la carta era..

-de papá, ya lo se.

-¿ya lo sabes?-pregunté confusa.

-Si, él me llamó para explicarmelo. Me gustaria ir con vosotros pero pensandolo bien... ¡solo me quedan seis meses para los dieciocho! Espero que le saques muchas fotos a Adrian...-dijo esto último con pena.

Adrian era el hijo que mi padre había tenido con su actual pareja. Era mi hermano y aunque ya tenía cuatro años todavía no había tenido la oportunidad de conocerlo.

-Se las sacaré, te lo prometo, y le hablaré mucho de ti.

-No te esfuerces, en cuanto me conozca le caeré mucho mejor que tú...- dijo con una sonrisa.

-Ahora ayudame a peinarme, por favor.

Nos dirigimos al baño, como parte de un ritual me senté en la tapa del retrete completamente a disposición de mi hermana. Hacía tiempo que había entendido que discutir acerca de lo que decidiera hacerme, era una pérdida de tiempo.

-¿Estás preparada para la que se te viene encima? Docenas de famosillos mirándote y acusándote de ser la exnovia de uno de ellos y ahora ser la novia de otro...

-Tus intentos de dar ánimos, son de lo más alentadores-dije entre risas. Estaba de buen humor, meses atrás habría estado acobardada ante aquella situación, ahora la perspectiva me divertia.

-Perfecta, mírate en el espejo... ¿te gusta?

-Me encanta, gracias imbécil.

Beca simuló una cara de ofensa y salió del baño. Llamé a un taxi y me dirigí a la habitación de mi hermana para pasar el tiempo que quedaba hasta la hora que había fijado con el taxista.

-¿Que planes tienes para hoy?- le pregunté.

-Voy al cumpleaños...- dijo intentando parecer seria.- a casa de Daniel, sus padres no están y bueno...

-¡Ya me contarás todo! Voy a bajar y despedirme de mamá.

Cojí la chaqueta y el bolso y bajé las escaleras a toda velocidad. Entré en el salón, que era donde se encontraba mi madre en ese momento, viendo una película.

-Mamá me voy, no creo que esta noche duerma en casa.

-Denís...-pensé que iba a soltarme algún consejo que no quería escuchar- ese chico me gusta. Pasalo bien.

Sin dar crédito a lo que acaba de oir salí de casa y entré en el taxi que acababa de llegar.

Al llegar a la puerta me recibió Ben, el agente de Ed. Me estrechó la mano al tiempo que me sonreía.

-Me alegro de que hayas venido, de no ser así Ed me habría matado por haberle organizado esta fiesta.

-No faltaría de ningún modo- dije mientras sonreía.

-Está en la piscina, ¿te acompaño?

-Creo que puedo llegar yo sola, gracias Ben.

Comencé a andar por la casa. La música estaba a todo volumen. Varias chicas bailaban en el salón mientras el resto de la gente que se encontraba en la estancia bebía ocuapando alguno de los sofás.

Continué andando mientras sonreía a los que me miraban a mi paso.

Entré en la zona de la piscina, Ed estaba al fondo de espaldas a mi. Me acerqué a él y me situe detrás tapándole los ojos.

-¿Anna?-preguntó intentando parecer serio. Lo pellizqué en un brazo. -¿Jessica?

Comencé a besar su cuello con las manos todavía tapandole los ojos.

-Si, definitivamente Jessica...- comenzó a reirse, acarició mis manos y apartándolas de su rostro se giró.

-¡Ah! ¡Denís eras tu!- dijo con una sonrisa.

-¡Imbécil!-le pegué un pequeño puñetazo en el hombro y comencé a besarlo.

Al final el vestido acaba siendo un regalo para mi. Estás guapísima.
¡Aaaa!-chillé- ¡no seas empalagoso!

Me agarró de la mano, y me llevó hacia uno de los sofás blancos que una pareja acababa de dejar libre.

-¿Que te apetece hacer? Quiero que estés agusto.

-Por lo de pronto, beber...- dije mientras cogía una copa de champagne de una bandeja que llevaba el camarero que acababa de pasar.

Estando allí sentada vi a las tres chicas de las que me había salvado Ed en una ocasión anterior. Me miraban con odio. Las mire fijamente y sonreí, levanté la copa en su dirección y tras beber de un trago el contenido besé a Ed de forma apasionada.

-Ven, voy a presentarte a algunas personas.

Ed me presentó a algunos de sus amigos del instituto y de la Universidad, a algunos productores, actores y demás personas del mundillo. Estuvimos bastante tiempo charlando y bebiendo, estaba pasándomelo muy bien.

-Me apetece hacer algo...

-Dime, sabes que si ahora mismo quisieras que me tirara a la piscina vestido, lo haría.

-Y no sería la primera vez...- dije entre risas.-No se trata de eso, es solo que te entretendría y no podrías ser un buen anfitrión...

-Hay alcohol, dentro de un rato la gran mayoría no recordarán ni de quien es el cumpleaños...

-Ben me matará...-dije entre risas al tiempo que agarraba su mano con fuerza guiándolo camino de su dormitorio.

-Ben podrá soportarlo...

Me agarró por la cintura mientras me daba besos en el pelo al tiempo que avanzábamos.

-¡Amanda!-dije gritándo en cuanto la vi.

Amanda se giró hacia mi y me miró confusa.

-Eh.. hola. ¡Felicidades Ed!- le dió un abrazo mientras por encima de su hombro me miraba con expresión de odio.

-¿No vas a darme un abrazo a mi también?- dije con una sonrisa.

-¿Os conocéis?- preguntó Ed confuso. Yo ya le había hablado de ella, aunque en ningún momento había mencionado su nombre.

-Somos viejas amigas- respondí todavía sonriéndo.

-Eh si...- respondió Amanda cada vez más confusa.

-¿Que tal está tu novio?-pregunté. Aunque no acababa de reconocerme estaba disfrutando con aquello.

-¿Que novio? Que yo sepa, no tiene novio- dijo Ed mientras nos miraba a las dos.

-No, no tengo...-Amanda me atravesó con su mirada.

-Ah bueno, era lo que tenía entendido... Pues suerte, la fiesta está llena de chicos guapos.

Agarré a Ed y tiré de él escaleras arriba.

Cuando llegamos a la habitación comenzamos a besarnos. Agarré con fuerza su chaqueta y quitándosela la tiré al suelo.

Lo aparté unos centímetros de mi y lo empujé suavemente haciendo que se sentara en el sillón de cuero blanco que se encontraba a la izquierda de la cama.

Comencé poco a poco a bajarme los tirantes del vestido mientras me miraba fijamente con una sonrisa.

Inclinó su cuerpo hacia delante hasta que alcanzó mi mano. Tiró de ella y me sentó sobre él. Continué besándolo al tiempo que desabrochaba los botones de su camisa y sentía sus manos recorriendo mi pelo y mi espalda.

Posó sus manos en mis muslos y agarrándome con fuerza se levantó sujetando mi cuerpo y me recostó en la cama. Se tumbó encima de mi y en ese preciso momento noté algo bajo mi espalda.

"Edward decide dejarla porque sabe que es lo mejor para ella. Su mundo no es el adecuado. Intenta que lo odié diciéndole que nunca la ha querido, pero es mentira, él solo intentaba protejerla"


Lo que se encontraba bajo mi espalda, era el mando de la televisión. Con mi peso sobre el, la había encendido. Y en la televisión, estaba él.

martes, 17 de noviembre de 2009

Capítulo 46

Denís.

Me quedé como una idiota mirando el teléfono, como si el tuviera la culpa de mis problemas. Me levanté de la cama y fui directa a la estantería. Comencé a rebuscar entre mis cds y entre ellos elegí el de Jeff Buckley que me había regalado mi padre años atrás. Adoraba aquel cd, por lo que significaba y por el efecto que era capaz de hacer sobre mi.

Lo dejé sonar y me acosté en la cama. Cerré los ojos intentando concentrarme en cada una de las notas musicales, pero por mucho que lo intenté no lo logré. La melodía se mezcló con la voz de Robert. Mi mente se negaba a dejar de repertirme un te quiero doloroso y desgarrador. No lo pude evitar y comencé a llorar al rememorar cada uno de los momentos que habíamos pasado y por primera vez no fui capaz de saber si las lágrimas demostraban tristeza o la más profunda de las alegrías.

El timbre sonó y me desperté sobresaltada sin darme cuenta de cuando me había dormido. Me desperecé y bajé corriendo las escaleras sin consultar el reloj. En ese momento mi hermana se acercó con una carta entre sus manos.

-Es para ti, no trae remitente...- dijo con una sonrisa.

Se la arrebaté con fuerza y subí a mi habitación para leerla. La abrí nerviosa, sin saber lo que me iba a encontrar.

La desdoblé y una sonrisa se dibujo en mi cara. No importaba el tiempo que pasara, reconocería aquella letra donde fuese. Era de mi padre.

Pensarás que tu padre es un anticuado, que las cartas son del siglo pasado y que un e-mail hubiese sido mucho más adecuado. Puede ser, pero con el e-mail no podría haberte mandado los billetes. Son dos, uno para tu novio y otro para ti, me gustaría que tu hermana viniese pero al ser menor de edad tendremos que esperar un año para que tu madre no se oponga. Tengo muchas ganas de verte y no acepto un no por respuesta.

Un beso mi vida. Estaremos esperandoos en el aeropuerto.

Comprobé el contenido del sobre, en efecto como mi padre había dicho, en el interior se encontraban dos billetes fechados en la semana próxima. Guardé la carta en el cajón y busqué el momento adecuado para comunicarle a mi madre mi plan.
Por fin vería a mi padre de nuevo, había fantaseado con aquel momento durante mucho tiempo, conocería a su mujer y lo que era más importante, a mi hermano.

Me vestí a toda velocidad, faltaba apenas media hora para que Ed llegase. Bajé las escaleras corriendo y fui directa a la cocina para hablar con mi madre.

-Denís ayúdame con el estofado. Espero que ese chico llegue puntual porque si esto se pasa de tiempo no estará ni la mitad de rico- dijo mirándome con una sonrisa.

-Mamá... prométeme que te vas a portar bien...- dije con ciertas dudas.

-¡Por Dios, hija! Creo que a estas alturas tengo bastante claro como tengo que comportarme...

Por un momento estuve a punto de sacar el tema de Robert. No era necesario. Mi madre por alguna razón estaba feliz, tarareaba al ritmo de la música de la radio y bailaba al tiempo que removía el contenido de una olla. Tenía su buen humor de mi parte, no había necesidad de cambiar eso.

-¿De quien era la carta?- preguntó mi hermana que entró en ese momento en la cocina.

-Shh... ya te lo contaré después- dije agarrándola del brazo y sacándola de la cocina. Podría habérselo contado pero no me sentía capaz. Sabía que ella tenía tantas ganas como yo de verlo. Me comporté como una egoísta, preferí retrasar el momento y tenerla de mi parte por si algo durante la comida salía mal.

El timbre sonó en ese momento, me dirigí a la puerta y alli estaba Ed. Me abalancé sobre él y comencé a tirarle de las orejas.

-¡Felicidades! ¡Felicidades!- dije al tiempo que lo besaba.

-Deja de tirarme de las orejas, 22 ya son muchas veces- dijo mientras me besaba y me cogía por la cintura guiándome hacia la cocina.

-Parece que conoces mi casa mejor que yo misma- dije sonriendo. Me giré y lo observé durante un momento. Me sorprendía el atuendo que llevaba. Había pensado que se iba a poner ligeramente elegante para la ocasión y sin embargo me equivocaba por completo. Vaqueros y camiseta de manga corta. Le sonreí y lo besé nuevamente antes de entrar en la cocina.

Tosí ligeramente para que mi madre que se encontraba muy ocupada entre fogones se girase y nos prestase atención.

-Mamá este es Ed...- la miré fijamente para observar la cara que ponía mientras lo examinaba.

-Señora Anderson- dijo Ed al tiempo que estrechaba su mano.

-¡Por favor! ¿No me creerás tan vieja como para tratarme de señora?, llámame Olivia- dijo mi madre entre risitas.

-¿Te ayudo en algo? Olivia- dijo Ed muy serio al tiempo que yo lo miraba sorprendida intentando aguantar una carcajada.

-No, no, hoy eres nuestro invitado, sentaos a la mesa.

Salimos de la cocina y nos dirigimos al salón.

-Espera aquí un momento, tengo que ir por algo al coche... ¡hola Beca!- dijo girándose hacia mi hermana que acababa de entrar en la estancia en ese preciso momento.

-Hola Ed, que guapo ¿intentando impresionar a la suegra?

-Haciendo lo que se puede...- dijo al tiempo que acariciaba su cabeza.

Lo observé salir y antes de que me hubiese dado tiempo a moverme, volvió a entrar. Traía una caja grande que dejó en la puerta y una bandeja que todavía tenía en sus manos.
Nos dirigimos a la mesa, mi madre y Beca ya nos esperaban allí. Dejó la bandeja encima de la mesa y le quitó el papel que envolvía el contenido.

-¡Tortilla!- dijo mi madre con emoción.

-Bueno... es un poco extraño presentarse con una tortilla pero se que estuvisteis viviendo en España y seguro que la echáis de menos.

No daba crédito a lo que estaba viendo. Tenía a mi madre completamente ganada, aunque nunca le había dicho nada a Ed mi madre solía bromear sobre la tortilla de patata y como era lo que más echaba de menos de España.

-¿De dónde la sacaste?- le dije en voz baja.

-Tengo mis contactos....- comenzó a reirse.- En realidad fue tan fácil como buscar un restaurante de comida española, espero que sepa bien.

-Y dime, Ed, ¿que estudias?-preguntó mi madre de manera inocente.

Beca y yo nos miramos durante unos segundos mientras me esforzaba en disimular para no reirme.

-En realidad ahora ya no estudio, abandoné la universidad Hertfordshire para estudiar teatro y... ahora soy actor.

-¿Eres actor?- preguntó mi madre con ironía.

-Si... o eso intento.

-Actor, bueno eso ya lo he oído antes. ¿De verdad no se trata de una broma?

-Lo siento pero no.

-Denís, por Dios, ¿no te puedes buscar un novio normal?- dijo mirando hacia mi.

Cuando me disponía a responderle con una frase para que cambiara el rumbo de la conversación Ed me interrumpió.

-Bueno en realidad creo que me puedo considerar normal. Mi madre es psicóloga, mi padre profesor, tengo dos hermanos, me gusta el cine, la música y pasar el tiempo con mis amigos y mi novia. Si le preguntas a alguien “normal” de mi edad, no creo que te responda algo muy diferente.

Ante estas palabras mi madre se quedó callada.

El resto de la comida transcurrió positivamente. Ed estuvo hablando todo el rato, se le veía muy cómodo. No sabía como lo conseguía pero siempre conseguía ganarse a todo el mundo. Sonreí durante un momento, dentro de lo malo a mi madre no le importaría que fuera él quien me acompañase a ver a mi padre.

-Ed, vamos tengo que darte el regalo-dije una vez que habíamos acabado.

Lo observé mientras se levantaba y se disponía a recoger los platos.

-Ed, por favor, te repito que eres nuestro invitado.

-Pero no importa, de verdad, así acabamos antes.-dijo mirando a mi madre muy seriamente.

-Vamos anda...-dije mientras lo agarraba de la mano y lo dirigía hacia mi habitación.

Antes de llegar a las escaleras cogió la caja que había dejado junto a la puerta y me siguió hasta mi habitación.

-¿Que tal fue?- preguntó mirándome fijamente.

-¿Me tomas el pelo? A este paso mi madre me echa de casa para adoptarte a ti.

Ed me recostó en la cama y comenzó a besarme al tiempo que acariciaba mi cuerpo.

-Ahora no...-dije apartándolo de mi.

Sin inmutarse cogió la caja blanca que se encontraba en el suelo y me la dio.

-¿Qué es?

-Un regalo...

-El que estás de cumpleaños eres tu... ¿dónde se vio que hiciese regalos el cumpleañero?- dije al tiempo que le daba un beso.

-Venga, ábrelo.

Lo abrí. No podía creerlo, dentro de la caja se encontraba un vestido rojo y negro que había visto días atrás en un escaparate y del que me había enamorado a primera vista.

-Ed...

-Sabía que te gustaba... lo dijiste durante toda la tarde, no iba a dejarlo allí.

-Gracias, aunque ahora mi regalo queda muy cutre...-dije sacando de debajo de la cama un paquete.

Era un álbum con fotos de los dos y algún que otro recuerdo. No se me había ocurrido nada mejor, no resultaba nada fácil escoger un regalo para alguien que podía comprarse todo lo que quería.

-Me encanta- dijo al tiempo que iba pasando las páginas. Era verdad, realmente le encantaba, podía notarlo en sus ojos.

-Y eso no es todo- saqué el sobre con la carta que me había mandado mi padre y le di un billete de avión.

-¿que significa esto?-preguntó mientras observaba el billete.

-Significa que ahora que pasaste la prueba delante de mi madre, espero que tengas el mismo éxito con mi padre... la semana que viene.

-Por fin lo vas a ver...- dijo dándome un abrazo.

Se apartó de mi y me miro fijamente.

-Denís... no se como decirte esto porque se que no te va a apetecer.

-¿que no me va a apetecer?- dije mientras golpeaba su brazo.

-Me llamó hoy mi representante, hay una fiesta “sorpresa” hoy en mi casa para celebrar el cumpleaños. ¿Vendrás? Dime que si.

Pensé durante unos segundos en la gente que habría allí. Seguramente gente que en anteriores ocasiones me había despreciado. Sonreí. Yo ya no era aquella Denís indefensa que se acobardaba a la primera de cambio.

-¿A que hora?

-7.30

-Estaré puntual.- dije esto y a continuación comencé a besarlo.